Por un lado los acérrimos al coche eléctrico y por otro los japoneses ( Toyota, la reina de la automoción) diciendo que nanai de la china. Ante la incertidumbre, no invierto. No es cuestión de que me guste o no Elon, es cuestión de que si lo que produce se seguirá vendiendo de aquí a 10 años. Y no hay manera ni de saberlo ni intuirlo.