La Atlántida según los terraplanistas: un continente perdido en un mundo más grande
Una corriente de pensamiento que fusiona dos de las teorías más controvertidas sostiene que la Tierra no es una esfera, sino una llanura mucho más extensa de lo que la ciencia oficial admite, y que en ese mundo infinito estuvo la Atlántida. El punto de partida es simple: el planeta sería una planicie con una bóveda celeste, con el Polo Norte Magnético como centro, tal y como reflejan ciertos mapas azimutales. En esta geografía, la Atlántida no sería una isla, sino un continente perdido en un océano Atlántico de dimensiones gigantescas, mucho mayor que el que conocemos.
El Meru y el Mediterráneo como centros sagrados
Las tradiciones hindúes sitúan el centro del mundo en la mítica Montaña Meru, en el Himalaya. Sin embargo, en esta fusión de creencias, el Mediterráneo ocupa ese lugar. Las Baleares, Sicilia y el islote de Es Vedrà se consideran puntos de energía sagrada, relacionándolos con la Atlántida perdida. Se mencionan vestigios arqueológicos en Venezuela que, según el investigador Rafael Requena, serían restos de la antigua Atlántida: más de 1000 piezas depositadas en el Museo de Ciencias Naturales de Caracas, halladas en los cerritos del Valle de Tacarigua.
El eclipse de 2026 como prueba
Uno de los argumentos recurrentes es el eclipse total de Sol previsto para el 12 de agosto de 2026. Según esta visión, el fenómeno sería local, visible en una franja desde el norte de España hasta las Baleares, y se interpreta como evidencia de que el Sol y la Luna son objetos cercanos que se mueven sobre una Tierra plana. La trayectoria del eclipse, con un 96% de ocultación en el suroeste de Inglaterra y un 27,91% en Anchorage, Alaska, se presenta como compatible con un modelo de planicie.
La arqueoastronomía también se cita con el dolmen de Cubillejo de Lara-Mazariegos, en Burgos, alineado con el solsticio, como prueba de que los antiguos ya conocían esta geometría. Sin embargo, la falta de consenso científico y la diversidad de interpretaciones dejan estas teorías en el terreno de la especulación. Lo que parece claro es que, para sus defensores, la Tierra es un lugar mucho más grande y misterioso de lo que los libros de texto nos cuentan. Mientras tanto, el eclipse de 2026 será observado con lupa por ambas partes, y probablemente no cerrará el debate.