Mercadona se duerme: Consum ya le gana la partida en la entrega a domicilio
Las hamburguesas de 3 euros de Mercadona tienen quien las espere en casa. Pero no de Mercadona. La cadena de Juan Roig, capaz de marcar el tempo del sector durante décadas, ve cómo un rival autonómico –Consum, con sus tiendas de barrio y sus envases multilingües– le adelanta justo en el campo donde el consumidor ha movido su cesta: la compra online de comida preparada.
La lista de reproches se amontona. Se le pide, por orden, reparto a domicilio de sus hamburguesas y platos del día, una sección de pescadería nueva (¿o quitarla, según se mire?) y hasta wifi y apertura en domingo. Detrás del runrún asoma una queja más vieja: la marca blanca que un día marcó el estándar del supermercado en España ya no es lo que era. Un plato de macarrones recalentados a casi 5 euros se ha convertido en el símbolo de una deriva que algunos clientes no perdonan.
Los precios, además, tienen su capítulo. Hay quien sostiene que la pandemia sirvió para subir el listón de la cesta con más alegría que necesidad. Y aunque el argumento de los costes siempre está ahí, el malestar persiste cuando se compara el ticket con el de hace veinticinco años.
Mercadona no tiene por qué escuchar todas las peticiones. Pero el ejemplo de Consum –entregando en casa el equivalente a su comida para llevar– sugiere que el margen de maniobra existe. La pregunta es cuánto tiempo puede permitirse Roig mantener su particular ritmo mientras el carrito de la compra se mueve cada vez más online.