Mariúpol: una brigada ucraniana denuncia dos semanas sin apoyo
Unidades de la
36ª Brigada Separada de Infantería de Marina de Ucrania, cercadas en Mariúpol, avisan de que se están quedando sin munición y reprochan a sus mandos que «no se ponen en contacto con ellos y no los apoyan». La queja no es menor: la guarnición que se convirtió en símbolo de la resistencia lleva mes y medio defendiendo una plaza que, según su propio relato, ya no espera refuerzos de nadie. Y mientras la ciudad se apaga barrio a barrio, el foco se traslada a una pregunta incómoda: ¿quién sigue dando órdenes dentro?
El desajuste entre el relato épico y el parte real se mide en semanas. El puerto, según distintas versiones, estaría ya en manos rusas. De confirmarse, la defensa quedaría reducida al núcleo industrial, ese laberinto de túneles y sótanos del que se habla mucho y se sabe poco.
El puerto y la duda de quién lo controla
Diversas informaciones, entre ellas las de
El Confidencial, situaban el puerto en manos de las fuerzas rusas, un extremo que buena parte del seguimiento da por hecho a partir de imágenes de milicianos prorrusos en la zona portuaria. No hay confirmación oficial que cierre el asunto, y esa es la clave: cuando una ciudad se parte en fragmentos, cada bando anuncia la caída del trozo que le conviene.
La lectura más cínica apunta al efecto dominó: si el puerto cayó, el resto cae. La más prudente recuerda que tomar un puerto y tomar una ciudad industrial no es lo mismo, y que un asedio de
mes y medio sobre una plaza que debía rendirse en días desmiente cualquier calendario optimista. El segundo mejor ejército del mundo, se ironiza, avanza al ritmo que avanza.
Azov: la resistencia y sus sombras
El
Batallón Azov concentra la parte más incómoda del relato. Integrado en la Guardia Nacional según distintas fuentes, es la unidad que más ha resistido y también la más señalada. Hay quien le atribuye —en versiones prorrusas y sin resolución judicial que las avale— haber participado en abusos contra civiles desde 2015. Otra parte sostiene que la defensa se habría apoyado en la población civil como cobertura, acusación que los propios defensores rechazan y que no está verificada.
Frente a eso, el argumento del mérito militar: más de mes y medio aguantando en una posición aislada, sin relevo y, según ellos, sin apoyo. La comparación con gestas clásicas de resistencia aparece una y otra vez. Y la pregunta que queda flotando es la peor para Kiev: si la plaza se defiende tan bien, ¿por qué nadie llama?
Dos rendiciones rechazadas y cien mil razones
Sobre la mesa hay un dato que cambia la lectura de todo lo anterior: se habría ofrecido la rendición en más de una ocasión, y fue rechazada. A partir de ahí, dos corrientes. Una sostiene que mantener la posición era imposible y que cada día extra multiplicó las muertes y la destrucción; la otra responde que rendirse era entregar la última baza política. En medio, la cifra que no encaja: se calcula que quedan
100.000 civiles en la ciudad.
El detalle técnico añade sombra. La orden de resistir hasta el final en una posición expuesta llama la atención incluso entre quienes siguen el frente de cerca. No es un detalle táctico menor: es la diferencia entre un repliegue ordenado y una ratonera.
La guerra de los vídeos y el montaje que nadie cierra
Buena parte del forcejeo se libra en clips. Un metraje, con vehículos civiles y una emboscada, dividió a los analistas: unos ven un combate real, otros un montaje barato. El argumento técnico apunta a las granadas de humo, que no parecen causar daño, y al estado del material, sospechosamente limpio. La contrarréplica es igual de sólida: en una guerra no vas a destripar a los tuyos para ganar un premio.
El fondo del asunto es más interesante que el vídeo. La propaganda de guerra no busca convencer al escéptico, sino mantener el conflicto vivo en la cabeza del espectador. Dos semanas después, nadie se acordará de esas imágenes. Ese es, precisamente, el objetivo.
Cuando una guarnición deja de recibir órdenes pero sigue combatiendo, ¿defiende una ciudad, una bandera o una foto que ya no interesa a nadie?