La natalidad está en mínimos, pero la gestación subrogada sigue siendo un tabú político
El lamento por la baja natalidad se ha convertido en un lugar común entre los partidos, pero las políticas concretas brillan por su ausencia. La gestación subrogada, vía por la que un hombre solo podría tener un hijo, sigue siendo ilegal en España. Y el único partido que se atrevió a plantearlo en el Congreso ha desaparecido. No es casualidad: es una de las grandes hipocresías del debate demográfico.
Un debate sin traducción legal
Mientras se anuncian cheques bebé y deducciones fiscales, la ley de reproducción asistida sigue sin contemplar la gestación subrogada. Quien no tiene pareja femenina y quiere ser padre, se encuentra con un vacío legal absoluto. Ni siquiera se discute la posibilidad de regularla, a pesar de que el debate sobre la natalidad está encima de la mesa.
Ciudadanos y el PSOE: el escenario político
En sede parlamentaria, solo Ciudadanos mostró disposición a abordar el tema. Su desaparición dejó la cuestión en el cajón. Del otro lado, el PSOE mantiene una oposición firme a cualquier apertura, como se ha visto en su veto a las iniciativas existentes. El resultado es que un asunto con implicaciones demográficas directas queda relegado a los debates de salón.
La alternativa informal: la coparentalidad
Ante el bloqueo legal, han proliferado las plataformas de coparentalidad, en las que un hombre y una mujer acuerdan tener un hijo y compartir su custodia sin relación de pareja. Es un pacto sin contrato, sin seguridad jurídica y con un coste económico considerable: desde los gastos médicos hasta la manutención, pasando por la incertidumbre legal sobre la filiación. La fórmula funciona, pero a base de voluntarismo y riesgo.
Las cifras de fecundidad seguirán cayendo mientras no se ataque la raíz del problema. Y la raíz no está solo en la economía: está en un marco legal que penaliza a la mitad de la población cuando quiere ejercer la paternidad. Es previsible que el debate se cierre en falso otra vez, y que la coparentalidad informal siga creciendo al amparo de la inseguridad jurídica. Hasta que alguien en el poder decida que los hombres también pueden querer ser padres.