La guillotina del 35%: así se estrangula a la prensa incómoda
Un 35%. Ese es el umbral que, según el proyecto gubernamental, separaría a un medio de comunicación viable de uno condenado al cierre. Si más del 35% de sus ingresos procede de publicidad institucional, el medio deberá renunciar a ella o desaparecer. La medida, presentada como una garantía de independencia, tiene todos los ingredientes de un control absoluto del relato.
La jugada es sutil pero letal. En un mercado publicitario en horas bajas, la publicidad de las administraciones públicas –Gobierno central, autonomías, ayuntamientos, empresas públicas– se ha convertido en el salvavidas de muchos medios, sobre todo los digitales y locales. Cortar ese grifo bajo un criterio arbitrario deja al Ejecutivo como juez y parte: decide quién recibe oxígeno y quién se asfixia. No es una ley de transparencia; es una herramienta de disciplinamiento.
El patrón de control de la narrativa
La jugada no es nueva. Forma parte de un manual ensayado en democracias iliberales: primero se controlan los medios públicos, luego se desacredita a los independientes con etiquetas como ‘fake news’ o ‘desinformación’, después se abren expedientes sancionadores, y finalmente se ahoga económicamente. En España, el CIS de Tezanos ha sido la avanzadilla de esta ingeniería social: una institución que, en lugar de medir la opinión pública, la moldea con encuestas cuyos resultados siempre favorecen al partido en el poder. La desconfianza ciudadana hacia los sondeos oficiales no es casualidad.
De la fe utópica a los gurús de Forex
Mientras el Gobierno cierra el cerco, en el otro extremo del espectro proliferan las promesas de riqueza fácil. Los gurús del trading que venden estrategias ‘infalibles’ para ganar dinero mientras duermes son el reverso de la misma moneda: alimentan el escepticismo hacia cualquier relato económico fundamentado. Lo único cierto en ese mundo es la regla del 90% de minoristas que pierden su capital. El resto es storytelling para vender cursos.
Con estos mimbres, la pregunta que flota es si la prensa independiente podrá sobrevivir sin plegarse al relato oficial, o si España transita hacia un modelo donde solo quepan los medios dóciles. El 35% es solo la puntilla de un proceso que lleva años gestándose.