Dos meses sin cobrar la luz: el silencio de TotalEnergies
Desde junio no llega la factura. Y no es un cliente despistado que ha perdido el papel: hay quien confirma con atención al cliente en agosto que su contrato sigue vigente, le prometen que es un retrat puntual, y en septiembre el buzón de la luz sigue igual de vacío. La pregunta no es menor: ¿por qué una comercializadora prefiere no cobrar?
De TotalEnergies a O2: el mismo patrón
No es un caso aislado. Otro afectado acumula tres meses sin recibir el recibo de O2: llama para pagar y le responden que aparece como pagado cuando no lo está. El cuadro se repite en sectores distintos y con la misma respuesta tibia por parte del servicio de atención. Aquí arranca la división: una corriente lo atribuye a un fallo puro de facturación, un «bug» que algún día se corregirá sin más. Otra apunta más alto y habla de un ciberataque, incluso con firma geopolítica. La versión oficial no se ha movido del «retrat puntual».
Y luego está el caso extremo, casi cómico: el suministro de agua caliente que sigue funcionando dos años después de dejar de pagarse. Nadie llama, nadie corta la llave.
¿Cuándo llega la factura del susto?
El detalle que nadie quiere mirar de frente: que el recibo no llegue no significa que no exista. El consumo se devenga igual, y cuando el sistema se «desbuge», la vía para reclamar el atrasado queda abierta. La periodicidad —mensual, bimensual o trimestral— depende del contrato y del comercializador, no solo de la voluntad del proveedor, y eso explica por qué unos clientes ven un hueco de dos meses y otros de tres.
Nadie sabe si esto es incompetencia, un fallo informático o algo peor. Lo único seguro es que el contador sigue girando y que alguien acabará pagando. Dónde se atasca el análisis: en saber quién.