La kipá del presidente colombiano aviva la pregunta sobre Abascal
Las primeras imágenes de la investidura en Colombia corren como la pólvora. El nuevo presidente, con una kipá en la cabeza, recibe los vivas a Israel entre la emoción de Javier Milei. La escena, que algunos califican de espectáculo, plantea una pregunta que trasciende las fronteras colombianas: ¿veremos a Santiago Abascal con un rabino en la toma de posesión si algún día llega a la Moncloa?
La pregunta no es trivial. En los ambientes de análisis geopolítico se observa un patrón que se repite en Argentina, Venezuela, Chile y ahora Colombia. Con distintos matices, una corriente interpreta esta sucesión como la toma de nodos estratégicos por una nueva derecha internacional, vinculada a intereses geoestratégicos y al negocio del narcotráfico. España sería uno de los próximos objetivos, un país con un estrecho codiciado y una posición clave en las rutas del narcobusiness.
La ‘sefardosfera’ y el simbolismo religioso
La ironía del asunto se concentra en el simbolismo religioso. Hay quienes sostienen que la kipá no es un accesorio baladí, sino la señal de un pacto más profundo entre la nueva derecha y el sionismo político. Se acuña incluso el término “sefardosfera” para describir una especie de comunidad virtual de valores donde lo conservador y lo judío convergen en una suerte de derecha “koshervadora”. Frente a esto, existe quien resta importancia al detalle: Abascal, se dice, no llegará a presidente; como mucho presidirá una comunidad de vecinos, o quedará reducido a un actor secundario en una trama que no controla.
La pregunta, en cualquier caso, deja dos incógnitas sobre la mesa: si el gesto colombiano se convertirá en una moda de las investiduras de la derecha internacional, y si en España habrá que prepararse para ver una kipá en los actos oficiales del próximo gobierno. De momento, las respuestas son especulativas. El análisis se atasca en el difícil terreno de distinguir entre un símbolo y una estrategia.