¿Rusia y China traicionaron a Irán? El Coronel Baños divide opiniones
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva masiva contra Irán, matando al líder supremo Alí Jamenei y destruyendo instalaciones nucleares. La esperada respuesta de las potencias aliadas, Rusia y China, no llegó. Mientras el Coronel Baños califica el hecho como una traición, el análisis de los datos sugiere una realidad más compleja: la inacción podría ser un cálculo estratégico, no un abandono.
La ofensiva del 28-F y el silencio de Pekín
El ataque desencadenó la mayor crisis energética desde 1973. Rusia calificó los bombardeos de "acto de agresión armada premeditado", pero no envió tropas ni activó sus sistemas de defensa. China, por su parte, mantuvo un perfil bajo, limitándose a declaraciones genéricas. Artículos de análisis como el publicado el 19-02-2026 por Oded Ailam cuestionan el silencio chino, señalando que Pekín "juega un juego largo, suministrando oxígeno mientras se niega a caminar hacia el fuego".
¿Pragmatismo o juego largo?
Una corriente de análisis sostiene que la pasividad no es traición, sino prudencia: una confrontación directa con Estados Unidos tendría consecuencias incalculables. Otros, como Jorge Carrera Domenech en "El monje en la montaña", argumentan que Rusia y China han abandonado a Irán para evitar su propio desgaste, replicando la estrategia estadounidense en Ucrania de apoyo indirecto. La tesis de que Moscú y Pekín buscan arrastrar a Washington a una guerra de desgaste similar, evitando el enfrentamiento directo, gana tracción en ciertos círculos.
El debate queda abierto: mientras unos ven traición, otros advierten que la inacción es parte de un tablero multipolar donde los parias son peones prescindibles. Lo cierto es que Irán quedó solo ante sus enemigos, y la alianza prometida no se materializó.
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