Trump presume de «balas infinitas» mientras EEUU se queda sin munición
La declaración de Donald Trump sobre estar en modo «balas infinitas» choca de frente con las advertencias de expertos militares. Scott Ritter, exinspector de armas de la ONU, ha señalado que Estados Unidos se quedará sin reservas de munición en cuestión de semanas si mantiene el ritmo actual de bombardeos en Oriente Medio. El cálculo, difundido en medios como Economía Digital, apunta a un agotamiento crítico de proyectiles guiados y misiles, justo cuando la guerra entre Israel e Irán entra en su segunda semana con bombardeos masivos.
La paradoja de la producción bélica
Mientras Trump lanza mensajes de poderío ilimitado, los datos indican que la producción de munición no da abasto. Según el análisis citado, las fábricas estadounidenses trabajan al límite, pero el consumo en el teatro de operaciones supera con creces la capacidad de reposición. El problema no es nuevo: la guerra en Ucrania ya evidenció la fragilidad de las cadenas de suministro de defensa. Ahora, con un posible frente en Irán, el colapso logístico se acelera.
Implicaciones económicas
La escasez de munición no es solo un problema militar. Dispara los precios de los contratos de defensa, alimenta la inflación en el sector industrial y tensiona las cuentas públicas. Si EEUU se ve forzado a recurrir a reservas estratégicas o a importar de aliados, el coste se dispara. Además, la incertidumbre geopolítica empuja al alza el precio del petróleo y del oro, mientras los mercados descuentan una escalada que nadie controla.
La pregunta abierta es si la jactancia de Trump es un farol táctico o una muestra de desconexión con la realidad logística. Lo cierto es que, entre misiles y declaraciones, la economía real se resiente.