Ucrania rompe el frente en Kherson y Rusia anexiona lo que ya pierde
¿Se puede anexionar formalmente un territorio mientras se está perdiendo? Eso es lo que ha quedado sobre la mesa tras la ruptura de las líneas rusas en Kherson, calificada como el mayor avance ucraniano en el sur desde el inicio de la guerra. Moscú ha respondido declarando esas mismas provincias parte de Rusia, y las tropas rusas se repliegan volando los puentes a su paso. La lectura que se impone en los análisis es incómoda para el Kremlin:
Rusia ha perdido la iniciativa.
¿Qué ha pasado exactamente en el frente de Kherson?
La incursión ucraniana no es una filtración ni una interpretación interesada: la ha reconocido el propio portavoz de Defensa ruso,
Igor Konashenkov, según la cita que recoge la BBC. A partir de ahí, los partes describen una penetración que se profundiza y una retirada rusa que destruye puentes para frenar el avance. El frente, sencillamente, ya no está donde estaba.
El relato oficial ruso va por otro camino. Las notas fechadas el
3 de octubre de 2022 hablan de 109 unidades de equipo militar ucraniano perdidas en un solo día en el área de Davydov Brod y de seis batallones lanzados a la región que habrían perdido la mitad de sus efectivos en una jornada. El problema de esa contabilidad es de siempre: se publican los descuentos del contrario, nunca las imágenes. Hay quien sostiene que la ofensiva ucraniana se está pagando cara; en contra pesa el hecho de que el terreno, al final, cambia de manos.
La anexión de cuatro provincias cuyas fronteras aún no existen
La paradoja tiene su parte de trámite. Las nuevas provincias rusas, se argumenta desde Moscú,
todavía no tienen definidas sus fronteras, así que no cabe reaccionar hasta que el asunto quede aclarado. Traducido: la anexión se firma antes que el mapa al que se aplica.
Ese mismo día circuló una lectura irónica muy repetida: si el decreto incluye territorio que aún administra Ucrania, quizá sea el parlamento ucraniano quien deba ratificarlo. La frontera entre ambos países, se recordaba, está definida desde
1991. Sobre ese punto no hay margen de interpretación y ahí es donde se rompe la lógica del anuncio.
El marcador de bajas: 10.000 frente a 300.000
El cálculo más citado es también el más difícil de verificar. En el escenario
pesimista para Ucrania se habla de unos
10.000 ucranianos muertos frente a 300.000 o 350.000 rusos. Quien sostiene esa proporción añade que Rusia recurre a la movilización de reservistas mientras su oponente, con menos gente sobre el terreno, sigue ganando kilómetros.
Al otro lado se responde con la factura material y con una pregunta que no se cierra: de la ofensiva de Kherson apenas circulan imágenes de bajas. La evolución de la conversación durante estos días ha ido justo en ese sentido, del anuncio triunfal a la contabilidad, y de la contabilidad a la geografía.
Energía: ingresos en máximos mientras se discute quién vende a quién
El frente económico se juega en otro terreno. Los ingresos rusos por exportaciones de energía están en máximos, según los datos que se manejan, y esa cifra se usa como respuesta a la idea de un bloqueo total. El argumento que se contrapone es que no estamos ante «nadie les quiere vender nada», sino ante una presión estadounidense que condiciona a terceros países.
La réplica es igual de incómoda: las sanciones de Occidente, Japón, Taiwán y Corea cubren la mayor parte de la tecnología mundial, y eso se nota en la composición de las importaciones. Un superávit comercial, se señala, también se consigue no comprando nada.
Kadyrov, la movilización y el factor invierno
En el capítulo humano,
Ramzan Kadyrov anunció que enviará al frente a sus hijos de 14, 15 y 16 años. La escena resume el tono del momento. Mientras, la movilización de reservistas se lee como la prueba de que falta gente con formación.
Y sobre todo está el calendario. La hipótesis más repetida es que el invierno haga lo que no hacen los ejércitos: congelar el avance, premiar la defensa atrincherada y dar tiempo a reorganizar. Hormigón, hormigón y hormigón, resume una de las posturas.
Con las fronteras pendientes de definir y los puentes cayéndose por donde pasan los que se retiran, lo único previsible es el frío. Anexionar por decreto se hace en una tarde; explicar después dónde queda exactamente eso que se ha anexionado, bastante más.