Montreal bajo fuego: el ataque de un incel deja un policía muerto y reabre el debate sobre armas y género
¿Cuánto cuesta la violencia de género cuando el agresor empuña un fusil? La pregunta sobrevuela Montreal tras el tiroteo del lunes 22 de junio, que se saldó con tres muertos: un policía municipal, un civil abatido por la propia policía y el atacante, un joven vinculado al movimiento incel. La ciudad, una de las más prósperas de Quebec, asiste a un nuevo episodio de violencia que combina odio misógino y acceso a armas semiautomáticas.
Los hechos: un policía muerto y un civil tiroteado por error
Todo ocurrió en una zona residencial de alto nivel adquisitivo. Las primeras imágenes, grabadas por un testigo, muestran a dos agentes parapetados tras una jardinera mientras el tirador dispara. El policía herido cae al suelo y su compañera, una mujer agente, se retira. En la huida, se topa con un civil que surge de una puerta y le dispara a quemarropa, confundiéndolo con el atacante. Según datos provisionales, el civil no falleció, aunque la investigación sigue abierta. El tirador, mientras tanto, cosió a la agente por la espalda, abatiéndola. Luego se suicidó. En total, tres víctimas mortales: el primer policía, la agente y el terrorista.
El perfil del atacante: un incel con un manifiesto de odio a las mujeres
El diario Le Monde confirmó que el atacante dejó un manifiesto inspirado en el movimiento incel (célibes involuntarios), una subcultura misógina que responsabiliza a las mujeres de su soledad. El documento expresaba un profundo rencor hacia el género femenino. No es un caso aislado: en Canadá, el movimiento incel ya había perpetrado ataques, como el de Toronto en 2018. La facilidad para adquirir armas, como el fusil SKS usado —un semiautomático de 7,62×39 mm, legal y común en el país—, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el control de armas.
Las consecuencias económicas: seguridad, turismo y costes sociales
Más allá de la tragedia humana, el ataque tiene un impacto económico mensurable. Montreal es un destino turístico clave; episodios violentos como este pueden afectar la percepción de seguridad y, con ella, los ingresos hoteleros y de servicios. Además, la muerte de dos agentes supone un coste directo para el erario público: pensiones, indemnizaciones y la reposición de efectivos. La zona rica donde ocurrió el tiroteo podría ver una caída temporal en el valor de las propiedades residenciales. El debate sobre el gasto en seguridad se intensifica: ¿merece la pena el coste de un control de armas más estricto frente al de la violencia desatada?
El dilema policial: entrenamiento y género bajo fuego
La actuación de la agente ha sido muy discutida. Algunos analizan que, bajo fuego real, cualquier oficial puede cometer errores. Otros señalan que el entrenamiento debe incluir control de instintos y gestión del pánico. La polémica refleja una tensión recurrente: la idoneidad de los cuerpos policiales para enfrentar situaciones extremas, agravada en este caso por la confusión del tiroteo. Mientras, las autoridades investigan si se pudieron evitar las muertes.
Con tres víctimas y un rastro de odio, Montreal se enfrenta a un nuevo tipo de terrorismo doméstico. Las promesas oficiales de revisar protocolos son habituales. El precio de la seguridad —en vidas y en dinero— sigue siendo la variable que nadie termina de cuadrar.