El Congreso pide a Sánchez una cuestión de confianza, pero no puede obligarle
El Congreso de los Diputados aprobó este martes una proposición no de ley instando a Pedro Sánchez a someterse a una cuestión de confianza. La votación arrojó 178 votos a favor –procedentes de PP, Vox y Junts– frente a 171 en contra. Además, la Cámara respaldó que las investigaciones por corrupción justifican la dimisión del presidente y reclamó autonomía legislativa sin vetos del Ejecutivo.
Ahora bien, el matiz que convierte este gesto en pólvora mojada: la resolución no es vinculante. La facultad de plantear una cuestión de confianza es competencia exclusiva del presidente del Gobierno, según el artículo 112 de la Constitución. El Congreso no puede forzarlo. Para derribar al Ejecutivo, el instrumento legal es la moción de censura, que requiere un candidato alternativo. Esta votación es, en sentido estricto, un acto de presión política sin consecuencias jurídicas.
Los independentistas de Junts, cuya abstención o voto favorable resultó clave, mantuvieron en secreto el sentido de su voto hasta el último momento. Fuentes del partido señalaron que este punto era “su” –el mensaje se interrumpe–. La duda que queda: ¿es el preludio de una moción de censura o un simple ejercicio de postureo? De momento, el presidente puede seguir fumándose un puro, como apuntan los análisis más escépticos.