UN NEGOCIO DORADO... PARA ENGAÑADORES
No es oro todo lo que reluce. Los joyeros, acostumbrados a detectar una pieza falsa, lo saben muy bien. Sin embargo, el auge de las tiendas de compra-venta del dorado metal ha despertado el ingenio de los engañadores, que han perfeccionado sus imitaciones para intentar colocarles bisutería barata como artículos de gran pureza. Así lo aseguran los comercios malagueños consultados, que denuncian la proliferación de timadores especializadas en joyas falsas.
«Traen joyas con un baño de oro muy grueso y bueno, de forma que si utilizas el sistema tradicional con ácido nítrico, la capa externa soporta el líquido corrosivo y puede parecer que es oro de verdad», señala Sebastián Espinosa, gerente de La Gran Oportunidad. Espinosa señala que han intentado venderles imitaciones en sus tiendas hasta en tres ocasiones en los últimos meses. «Si nos hubiesen colado una de estas piezas, habrían ganado hasta 1.500 euros por una baratija, porque siempre traen cadenas de mucho peso para hacer el negocio de todo el mes si consiguen llevar a cabo el timo», indica.
La gran afluencia de clientes que tienen estos negocios en los últimos dos años también ayuda a los timadores. «No es lo mismo engañarte cuando tienes un cliente en toda la mañana y puedes dedicarle tiempo a cada pieza que cuando tienes a cinco personas en la cola para canjear sus joyas», señala Espinosa.
En el Centro de Málaga, donde las tiendas de 'compro oro' han proliferado en cualquier calle, los trabajadores de estos comercios se muestran reticentes a hablar. «Si contamos los trucos que tenemos para no ser víctimas de estos timos, estamos dando pistas a estos grupos», señalan en uno de los establecimientos.
En otro, una joven dependienta reconoce que apenas recibió un par de nociones para detectar el oro falso cuando empezó a trabajar.:

: «Muchos de nosotros hemos empezado en el sector hace poco y apenas teníamos conocimientos de este mundo, así que hacemos las pruebas de forma mecánica, pero a simple vista no podría diferenciar una cadena falsa de otra buena», señala. La escasa preparación de algunos dependientes también anima a los timadores, en muchos casos bandas que actúan en distintas ciudades.
Un ejemplo es el de la pareja arrestada hace dos meses por agentes de la Policía Nacional. Un hombre y una muyer de nacionalidad colombiana, a los que se le fruta al menos cuatro delitos de engaña, fueron detenidos en el aeropuerto de Barajas por introducir joyas falsas en España desde Colombia para venderlas a elevadas cantidades en Madrid y Málaga, empleando un sistema que lograba burlar las medidas de seguridad y de autentificación del metal precioso.
Aleación perfeccionada
La investigación en este caso se inició en el a raíz de las denuncias interpuestas por varios propietarios de comercios de compra-venta de metales preciosos que afirmaban haber sido víctimas de una engaña.
Hacían pasar piezas de acero de gran peso por joyas reales aplicándoles un grueso baño de una aleación de metales con propiedades semejantes al oro. :8::XX: En Cádiz, la Guardia Civil ha desarticulado en dos meses a dos grupos especializados en colar bisutería en comercios de compra-venta de oro.
Para evitar encontrarse con alguna sorpresa entre sus adquisiciones, los propietarios desvelan con reticencias algunos trucos. «Es importante hacer un corte a la pieza antes de echarle el ácido nítrico, para evitar que un buen baño pueda llevar al engaño», indican en uno de los comercios.
«El brillo y el peso pueden decir muchas cosas a unos ojos expertos; el dorado de una baratija brilla demasiado», aseguran en otro.
«El perfeccionamiento de los engañadores obliga en muchos casos a convertir nuestros negocios en verdaderos CSI de este metal», indica una trabajadora, que explica que su jefe ha instalado una pistola que escanea la composición de la pieza o que utiliza un medidor de densidad para evitar errores. «No puedes fiarte de que aparezca alguna marca típica de casas de joyería importantes porque hasta eso son capaces de reproducirlo para timarte», indican otros.
Pero lo que más pone en alerta a los responsables de estos comercios es el tipo de cliente. «La mayoría de nuestros clientes ya son fijos que vienen una vez al mes a vender poco a poco sus joyas, pero desconfiamos de gente con mala pinta o a la que no hemos visto», señalan. Unos consejos indispensables para evitar que les den gato por liebre.
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