Por qué un estudio alemán rebaja al 14% los positivos de PCR
Un estudio firmado por investigadores de las universidades de Stuttgart y Koblenz, junto al investigador Harald Walach, concluye que solo alrededor del 14% de las personas que dieron positivo en una prueba PCR de SARS-CoV-2 en Alemania durante la pandemia desarrollaron después anticuerpos IgG detectables. El trabajo, titulado «A calibration of nucleic acid (PCR) by antibody (IgG) tests in Germany: the course of SARS-CoV-2 infections estimated», se apoya en datos agregados de los laboratorios acreditados alemanes (ALM), con una cobertura aproximada del 90%. En el debate, la cifra se esgrime como prueba de que toda la gestión de la pandemia fue una farsa. La letra pequeña del método no dice eso.
Qué mide un test de anticuerpos y qué no
Detectar ARN viral y detectar una infección pasada no son lo mismo. Una PCR positiva señala material genético en el momento de la toma; los IgG aparecen semanas después y no en todos los casos. Hay quien sostiene que ese 14% de seroconversión demuestra que el 86% de los positivos eran falsos; el cálculo más prudente apunta a lo contrario, porque una parte de los infectados no genera anticuerpos medibles o los pierde antes de la extracción. Sin el desglose por tiempos y por gravedad de síntomas, el 14% es un dato, no una sentencia.
El currículum del autor, en entredicho
El nombre de Harald Walach es el punto más flojo del trabajo. El rastro documental de sus publicaciones lo sitúa como parapsicólogo y practicante de medicinas alternativas, con al menos cuatro estudios retractados, según la revisión de su perfil que acompaña al debate. Eso no invalida por sí solo un resultado, pero obliga a mirar la metodología con lupa antes de elevarlo a prueba de nada. El artículo se aloja en el entorno de Frontiers, con acceso abierto.
Los test de antígenos, el otro frente
El segundo frente son los test rápidos de antígenos, los rectángulos blancos que se vendieron durante la pandemia. Entre los testimonios que se cruzan hay quien asegura que daban positivo con agua o con zumo, y quien dice haber obtenido un positivo sin introducir la torunda en la nariz. Son casos aislados y no establecen una tasa de falsos positivos; un resultado leído fuera del tiempo indicado o con la muestra mal tomada no se considera válido.
Queda el ruido de fondo: afirmaciones de que el virus era inventado o de que todo respondió a una operación de ingeniería social. No hay evidencia que las respalde y el 14% tampoco las sostiene. ¿Cuánto del escepticismo que arrastra la pandemia sobrevive a un estudio con cuatro retractaciones a sus espaldas?