Alex Cosma
Madmaxista
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Precisamente la alfabetización obligatoria por parte del Estado es la que ha generado un pueblo alfabetizado pero con escasa capacidad crítica... o solo apto para obedecer o solo apto para pensar, decir y hacer según los intereses del dúo Estado-Capital.
La escuela sirve como espacio de encierro a tiempo parcial para niños y jóvenes, con la intención añadida de formarlos de acuerdo a los intereses del Estado y el gran capital.
El sistema educativo está dirigido a compartimentar el conocimiento y a construir sujetos incompletos, mutilados e irresponsables. No me refiero al conocimiento técnico-profesional y a la responsabilidad asociada a él (que también), sino sobre todo al conocimiento profundo de la vida y del propio ser humano.
La sociedad actual está basada en lo peor del individualismo (arrogancia, soberbia, nihilismo, narcisismo y/o auto-repruebo, insociabilidad, egoísmo, consumismo, amoralidad, etc.) y en lo peor del colectivismo (delegación, irresponsabilidad, seguidismo, inacción, parálisis, hipocresía, mesianismo, etc.).
Aún quedan restos de lo mejor del individualismo (reflexión, discernimiento, capacidad de lucha, afán de superación, autocrítica, templanza, etc.) y de lo mejor del colectivismo (empatía, sociabilidad, cooperación, colaboración, ayuda, metas comunes, trabajo asociado, etc.) pero están en retirada, en extinción.
Así las cosas, todo ese constructo que llamamos modernidad no es sino la pogre, y parece que ilimitada, aniquilación de todo lo elevado y digno de la condición humana, proceso este que ha sido enmascarado-compensado gracias a la tecnología, pero llega un momento en el que la degradación del sujeto es tal que aquella no puede compensarlo, entre otras razones porque un sujeto degradado desarrolla ciencia y crea tecnología, así mismo, degradadas y degradantes.
El sistema educativo también está orientado a la delegación de las responsabilidades propias. La sociedad moderna es la sociedad de una minoría de expertos y una mayoría de personas dependientes e irresponsables que delegan en aquellos todas las que deberían ser sus responsabilidades. Somos, por tanto, una sociedad infantilizada que, por tanto, necesita de tutela desde arriba de la cuna a la tumba.
No solo es el sistema educativo, también la economía, la sanidad, la seguridad, la alimentación, etc. Todo, así mismo, tiene un diseño jerárquico a la fuerza. Vivimos en la sociedad más jerarquizada de la historia, pero creemos que lo hacemos en la más libre. Y es por eso por lo que el poder constituido puede hacer lo que le venga en gana, con la certeza de que sus inferiores no podrán hacer nada en su contra ni para evitarlo.
Eso es la escuela, sobre todo la universitaria.
Pero:
Ahora con la tecnología y la (falsa) productividad el Estado español ya no necesita tantos universitarios como antes, porque los trabajos cualificados propios de universitarios que antes se hacían con 100 personas y 30 máquinas, ahora se pueden hacer con 10 personas y 10 ordenadores. Por tanto, el siguiente paso es ir cerrando (o bajar presupuesto) a universidades estatales (que no "públicas") a medida que el Estado ya no las necesite.
Además, con las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional consiguen desincentivar que la gente estudie carreras ya que los salarios de los empleos cualificados no van a subir de forma proporcional a la subida del SMI (o de la RBU, la RMI, la RGI, el IMV, etc.).
No obstante, por ahora, siguen siendo necesarias las universidades porque aún hay una masa importante de jóvenes a los que seguir manteniendo encerrados y entretenidos, para que no den problemas, hasta que la sustitución poblacional por inmi gración haya sido completada (completada en tanto que irreversible, no hace falta que sea total). Además, los universitarios remanentes mejor preparados se van a Alemania, es decir, al IV Reich, ya que este siempre se garantiza la inmi gración (intereuropea o extraeuropea) de mejor cualificación.
Hasta que ya no han hecho falta más universitarios (fin del bienestarismo), se ha estado promoviendo la titulitis, y la gente se lanzó a estudiar carreras, teniendo o no capacidad para ello, y el Estado dando becas a troche y moche. Por ahora las universidades siguen funcionando, pero a medida que la población envejezca, disminuya y sea sustituida por inmi gración, irán cerrando. El único freno a la reducción de universidades estatales es que estas, además, como bien sabemos, son espacios clientelares. Pero las privadas también, a su manera.
Y si lo que importa es la capacitación y el esfuerzo, es precisamente la universidad masiva la que ha impedido a los más capacitados y más esforzados sobresalir sobre el resto. Es todo al revés de lo que indican las apariencias, todo al revés. A más universidad, más mediocridad generalizada. Por no hablar del adoctrinamiento masivo que se da en las carreras de letras, adoctrinamiento que sirve para formar a los futuros cuadros de mando que sostendrán el sistema de dominación.
El dúo Estado-Capital potenció en una primera etapa la universidad después de las guerras (guerras mundiales, guerra civil, etc.) porque necesitaba personal cualificado para reflotar la economía, las estructuras y las infraestructuras destruidas. No hay ningún misterio.
Luego introdujo a la mujer masivamente en la universidad y en el mercado laboral para generar más trabajadores, más mercado, y así impulsar y potenciar aún más al Estado (vía impuestos) y al gran capital (vía explotación y consumo).
Eso es el Estado de bienestar estatocapitalista: la mejor forma de financiar al Estado y a las clases dominantes; y como consecuencia de ello, a la larga supone la pogre destrucción de todas las sociedades humanas en las que se implanta.
La gente no se quiere dar cuenta de la realidad: la etapa de la clase media, de la titulitis universitaria, del crecimiento infinito de la economía y del bienestarismo ha terminado. Ahora las clases dominantes están preparando economías de guerra, en las cuales ya no hará falta la clase media ni tanto titulado, sino mano de obra barata y sumisa (sustitución poblacional por inmi gración y lumpenización de la sociedad). En unas décadas la población será en un 90% clase baja, y un 10% clase dominante y sus colaboradores (empezando por la judicatura, policía y el ejército que son la base del Estado, es decir los poderes coercitivos y represivos).
El que lo quiera evitar (no el final del bienestarismo, el cual es necesario, sino que el sistema de dominación estato-capitalista siga funcionando) ya sabe: REVOLUCIÓN INTEGRAL.
BASES PARA UNA REVOLUCIÓN INTEGRAL
Manual para una revolución integral Vol. 1 y Vol. 2
La escuela sirve como espacio de encierro a tiempo parcial para niños y jóvenes, con la intención añadida de formarlos de acuerdo a los intereses del Estado y el gran capital.
El sistema educativo está dirigido a compartimentar el conocimiento y a construir sujetos incompletos, mutilados e irresponsables. No me refiero al conocimiento técnico-profesional y a la responsabilidad asociada a él (que también), sino sobre todo al conocimiento profundo de la vida y del propio ser humano.
La sociedad actual está basada en lo peor del individualismo (arrogancia, soberbia, nihilismo, narcisismo y/o auto-repruebo, insociabilidad, egoísmo, consumismo, amoralidad, etc.) y en lo peor del colectivismo (delegación, irresponsabilidad, seguidismo, inacción, parálisis, hipocresía, mesianismo, etc.).
Aún quedan restos de lo mejor del individualismo (reflexión, discernimiento, capacidad de lucha, afán de superación, autocrítica, templanza, etc.) y de lo mejor del colectivismo (empatía, sociabilidad, cooperación, colaboración, ayuda, metas comunes, trabajo asociado, etc.) pero están en retirada, en extinción.
Así las cosas, todo ese constructo que llamamos modernidad no es sino la pogre, y parece que ilimitada, aniquilación de todo lo elevado y digno de la condición humana, proceso este que ha sido enmascarado-compensado gracias a la tecnología, pero llega un momento en el que la degradación del sujeto es tal que aquella no puede compensarlo, entre otras razones porque un sujeto degradado desarrolla ciencia y crea tecnología, así mismo, degradadas y degradantes.
El sistema educativo también está orientado a la delegación de las responsabilidades propias. La sociedad moderna es la sociedad de una minoría de expertos y una mayoría de personas dependientes e irresponsables que delegan en aquellos todas las que deberían ser sus responsabilidades. Somos, por tanto, una sociedad infantilizada que, por tanto, necesita de tutela desde arriba de la cuna a la tumba.
No solo es el sistema educativo, también la economía, la sanidad, la seguridad, la alimentación, etc. Todo, así mismo, tiene un diseño jerárquico a la fuerza. Vivimos en la sociedad más jerarquizada de la historia, pero creemos que lo hacemos en la más libre. Y es por eso por lo que el poder constituido puede hacer lo que le venga en gana, con la certeza de que sus inferiores no podrán hacer nada en su contra ni para evitarlo.
Eso es la escuela, sobre todo la universitaria.
Pero:
Ahora con la tecnología y la (falsa) productividad el Estado español ya no necesita tantos universitarios como antes, porque los trabajos cualificados propios de universitarios que antes se hacían con 100 personas y 30 máquinas, ahora se pueden hacer con 10 personas y 10 ordenadores. Por tanto, el siguiente paso es ir cerrando (o bajar presupuesto) a universidades estatales (que no "públicas") a medida que el Estado ya no las necesite.
Además, con las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional consiguen desincentivar que la gente estudie carreras ya que los salarios de los empleos cualificados no van a subir de forma proporcional a la subida del SMI (o de la RBU, la RMI, la RGI, el IMV, etc.).
No obstante, por ahora, siguen siendo necesarias las universidades porque aún hay una masa importante de jóvenes a los que seguir manteniendo encerrados y entretenidos, para que no den problemas, hasta que la sustitución poblacional por inmi gración haya sido completada (completada en tanto que irreversible, no hace falta que sea total). Además, los universitarios remanentes mejor preparados se van a Alemania, es decir, al IV Reich, ya que este siempre se garantiza la inmi gración (intereuropea o extraeuropea) de mejor cualificación.
Hasta que ya no han hecho falta más universitarios (fin del bienestarismo), se ha estado promoviendo la titulitis, y la gente se lanzó a estudiar carreras, teniendo o no capacidad para ello, y el Estado dando becas a troche y moche. Por ahora las universidades siguen funcionando, pero a medida que la población envejezca, disminuya y sea sustituida por inmi gración, irán cerrando. El único freno a la reducción de universidades estatales es que estas, además, como bien sabemos, son espacios clientelares. Pero las privadas también, a su manera.
Y si lo que importa es la capacitación y el esfuerzo, es precisamente la universidad masiva la que ha impedido a los más capacitados y más esforzados sobresalir sobre el resto. Es todo al revés de lo que indican las apariencias, todo al revés. A más universidad, más mediocridad generalizada. Por no hablar del adoctrinamiento masivo que se da en las carreras de letras, adoctrinamiento que sirve para formar a los futuros cuadros de mando que sostendrán el sistema de dominación.
El dúo Estado-Capital potenció en una primera etapa la universidad después de las guerras (guerras mundiales, guerra civil, etc.) porque necesitaba personal cualificado para reflotar la economía, las estructuras y las infraestructuras destruidas. No hay ningún misterio.
Luego introdujo a la mujer masivamente en la universidad y en el mercado laboral para generar más trabajadores, más mercado, y así impulsar y potenciar aún más al Estado (vía impuestos) y al gran capital (vía explotación y consumo).
Eso es el Estado de bienestar estatocapitalista: la mejor forma de financiar al Estado y a las clases dominantes; y como consecuencia de ello, a la larga supone la pogre destrucción de todas las sociedades humanas en las que se implanta.
La gente no se quiere dar cuenta de la realidad: la etapa de la clase media, de la titulitis universitaria, del crecimiento infinito de la economía y del bienestarismo ha terminado. Ahora las clases dominantes están preparando economías de guerra, en las cuales ya no hará falta la clase media ni tanto titulado, sino mano de obra barata y sumisa (sustitución poblacional por inmi gración y lumpenización de la sociedad). En unas décadas la población será en un 90% clase baja, y un 10% clase dominante y sus colaboradores (empezando por la judicatura, policía y el ejército que son la base del Estado, es decir los poderes coercitivos y represivos).
El que lo quiera evitar (no el final del bienestarismo, el cual es necesario, sino que el sistema de dominación estato-capitalista siga funcionando) ya sabe: REVOLUCIÓN INTEGRAL.
BASES PARA UNA REVOLUCIÓN INTEGRAL
Manual para una revolución integral Vol. 1 y Vol. 2