El coche de Honk volcó en Hortaleza: ¿accidente o sabotaje?
A las afueras de Hortaleza, un vehículo terminó volcado tras dar tres vueltas de campana. Al volante, un joven de 26 años que, según testigos, inhalaba pegamento y consumía cocaína. Lo que debería ser un siniestro vial de manual se ha convertido en un culebrón con giros judiciales, amenazas y una extraña cadena de cesiones del coche. El conductor huyó, la propietaria tiene miedo y los frenos, aparentemente recién cambiados, fallaron. Demasiadas piezas sueltas para un simple accidente.
La versión que circula apunta a que el coche pertenecía a una mujer que se lo prestó a un conocido, y éste a su vez a un joven relacionado con un centro de menores de Hortaleza. Según los testimonios recogidos, al joven le habrían ofrecido inculparse a cambio de protección —"o les iban a matar a los dos", se asegura. La policía no revisó la cámara del coche, que estaba desconectada. La dueña teme por su vida y ha solicitado protección oficial.
Las teorías se dividen. Quienes ven un intento de asesinato contra Honk —el activista propietario original del vehículo— señalan que no es la primera vez: el mes pasado un hombre murió al estrellar su furgoneta contra un árbol cerca del lugar de trabajo de Honk. Para otros, todo es teatro: estaría planificado, según la tesis más conspirativa.
El dato que descoloca: al conductor le extrajeron sangre sin autorización judicial, un hecho que recuerda al polémico caso de la testigo de Jehová que llevó a España ante los tribunales europeos. Si el procedimiento es anulado, toda la causa podría tambalearse. De momento, el coche ya está desguazado.