Comer en Alcampo: 32 euros que dividen a los españoles
Treinta y dos euros por una comida para dos en la cafetería de un supermercado Alcampo. La cifra, contada así, invita al escarnio. El desglose lo matiza: 16 euros por persona, apenas dos euros más que un menú del día en el bar de toda la vida, que en las comparaciones se sitúa entre 12 y 14 euros.
El formato de restaurante dentro de la gran superficie sigue extendiéndose, y su precio se ha convertido en tema de conversación económica. Los defensores del modelo señalan que el ticket medio está en línea con la restauración tradicional. Los críticos recuerdan que se paga por comer entre estanterías, sin pan y con el ruido de los niños correteando por los pasillos. Una estampa que, según algunos, tiene poco de experiencia gastronómica.
La comparativa más llamativa llega del sur, donde unos bocadillos elevaron la factura hasta los 62 euros. Frente a eso, los 16 por cabeza de Alcampo casi parecen una ganga. Pero el contrapeso llega de la cocina casera: con cuatro ingredientes se puede replicar el mismo plato por una fracción del precio. La pega es el tiempo, y ahí el asunto se empantana entre el ahorro y la comodidad.
La calidad, además, sigue siendo el talón de Aquiles. Algunas opiniones sostienen que la elaboración en los supermercados dista de ser un referente, mientras que la oferta de los bares tampoco ofrece garantías homogéneas. A este ritmo, los comedores de supermercado no van a desaparecer: seguirán captando al cliente que prioriza la inmediatez. Pero mientras el menú del bar de siempre cueste 12-14 euros, la conquista del resto se antoja cuesta arriba.