Profesor universitario marroquí abandona a sus hijos en Bilbao: detenido y reagrupado sin consecuencias
Un profesor de Biología en una universidad marroquí dejó a sus dos hijos menores en Bilbao con instrucciones para que se entregaran a los servicios de acogida vascos. El padre, que regresó a Marruecos, fue detenido meses después al volver a España, pero tras manifestar su intención de hacerse cargo de los menores, las autoridades permitieron la reagrupación familiar voluntaria y ambos hijos se marcharon con él. Sin multa, sin expediente de expulsión, sin coste para el progenitor. El sistema de protección vasco, diseñado para menores desamparados, se convierte así en una suerte de internado gratuito para extranjeros con recursos.
El caso que desmonta el relato del 'mena desvalido'
Los dos chavales, según confirmó la Diputación Foral de Gipuzkoa, no carecían de medios en su país; su familia consideró que en Euskadi tendrían "más oportunidades". Así que el padre los dejó en Bilbao, los menores denunciaron su abandono —siguiendo órdenes paternas— y fueron acogidos en centros tutelados. Mientras, el progenitor volvía a su puesto como profesor universitario. Cuando la Policía Nacional lo localizó en Algeciras y lo citó en San Sebastián el 12 de marzo, fue detenido por dos delitos de abandono de menores. Pero bastó con que dijera que quería hacerse cargo de los niños para que, con la colaboración de los centros de acogida Zabalduz Segura 2 e IRSE Arrasate, se procediera a la reagrupación voluntaria y todos volvieran a Marruecos. Fin del episodio.
Nueve detenciones y ningún castigo ejemplar
Desde que El Correo destapó el fenómeno el pasado septiembre, se han practicado cerca de una decena de arrestos de padres en Euskadi por esta misma práctica. Sin embargo, en todos los casos conocidos la respuesta ha sido idéntica: detención, manifestación de voluntad de reagrupar, y puesta en libertad sin sanción económica ni penal efectiva. El mensaje para las familias extranjeras con recursos es claro: el sistema de acogida vasco funciona como un 'todo incluido' para menores mientras los padres resuelven sus vidas al otro lado del Estrecho. Si te descubren, basta con decir que te los llevas y el problema desaparece.
La pregunta que nadie responde
Si el padre es un profesor universitario en Marruecos, con medios para costear la educación de sus hijos, ¿por qué el contribuyente vasco debe pagar su manutención en centros tutelados durante meses? Y si la ley castiga el abandono de menores, ¿por qué la única consecuencia es un viaje de vuelta a casa sin coste ni repercusión? El sistema premia la picaresca y penaliza a quien realmente necesita ayuda. Mientras tanto, los centros de acogida siguen llenos de menores que sí están solos, y que ven cómo otros "abandonados" por sus padres se marchan tan campantes.
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