El hilo vira al calco inglés y a la gramática del profesor
El caso del instituto ya no se discute: en este tramo, del
18 al 20 de septiembre, el hilo se parte en tres frentes. Unos diseccionan «el lápiz más afilado del estuche» como calco del inglés. Otros corrigen la concordancia del docente. Y los demás aprovechan para repartir culpas entre escuela pública, funcionariado y empresa privada. Nadie trae resolución, expediente ni versión del centro.
Qué se ha sabido
Lo que entra son dos tuits pegados y una tesis lingüística.
Gohan del Futuro trae el primero, con el titular de una información sobre el caso:
jeiper sostiene que fórmulas como «al final del día» son traducción casi directa del inglés, y mete el «lápiz» en el mismo saco.
Gothaus le sigue y concluye que, si el docente habla así, tampoco es el más listo del estuche; el término que mezcla pobreza e ideología, dice, es el nuevo descalificativo de moda.
Antiparticula se queda en lo técnico: recuerda que el plural sería «los lápices», no «el lápiz», y que hay una coma entre sujeto y verbo.
macready tira del informe PISA para decir que, a la vista de los resultados, el profesor debería dedicarse a otra cosa. Ninguna de esas aportaciones viene con documento ni comunicado. Son lecturas del mismo texto.
Dónde está la bronca
El choque ya no es sobre lo que dijo el docente, sino sobre qué se deduce de ahí.
AEM sostiene que las escuelas públicas son «centros de adoctrinamiento político» y extiende el diagnóstico a la sanidad, donde dice que basta una pulsera con la bandera española para que a alguien le hagan esperar más. No acompaña caso ni fecha.
Enfrente, la bronca se diluye.
Antiparticula no defiende a nadie: solo señala que el profesor suspende su propia asignatura.
macready ironiza con que el problema es qué hace ese señor dando clase.
FilibustHero lanza la paradoja del tramo: dice que no se ha pasado años explicando que la democracia consiste en elegir libremente a tus representantes para que ahora sus alumnos elijan libremente a quien no le gusta.
no me creo nada baja el caso del plano general al detalle: sostiene que en la empresa privada se calla por interés y que el problema no es todo el funcionariado, sino «educación y sanidad en perfiles profesionales bajos».
TradingMetales pregunta por qué nadie ha escrito correos al jefe del docente para pedir que lo eche, y sentencia que «algo falla».
La segunda bronca es de bloque.
bigmaller afirma que la izquierda siempre ha sido clasista y que debe serlo, porque las clases existen.
Covaleda va más lejos: dice que necesita que existan clases o castas para justificar su existencia.
Penitentes monta el relato más largo del tramo: un reparto de la sociedad entre rentistas, funcionarios, ONG y votantes abandonados, con colapso energético de fondo y un aviso de que la cosa «está estallando». Mezcla ahí un reparto internacional de recursos que atribuye a Trump y que no acompaña de fuente alguna.
Gubelkian pide denuncia y separación del servicio para el profesor.
Gothaus rebaja el tono con los alumnos: dice que tienen buenos sentimientos aunque anden despistados. Varios mensajes del tramo son insulto directo entre usuarios, alguna amenaza velada y bromas sobre discapacidad; no aportan argumento y nadie los contesta.
Qué cambia respecto a antes
El asunto se desplaza del aula al idioma. La frase del «lápiz» pasa de ser un chiste a funcionar como detector: quien la repite, según varios foreros, repite consigna sin entenderla. En paralelo, el hilo abandona la pregunta de si hubo expediente —nadie la trae— y se instala en dos terrenos nuevos: la gramática del docente y el supuesto clasismo de la izquierda.
También cambia quién habla. Ya no es un intercambio sobre un caso concreto: entran experiencias de aula, comparaciones con la sanidad, referencias al informe PISA y un pronóstico sobre escasez energética. Nada se cierra. No hay rectificación de nadie, ni versión oficial nueva, ni fecha de resolución.
La corrección del profesor
El tramo deja un apunte difícil de rebatir: la concordancia. Si el sujeto es plural, el predicado va en plural. Si el profesor de Historia escribe «el lápiz» hablando de varios, el error es suyo, no de los alumnos.
Antiparticula lo deja caer sin más y varios responden a eso, no al fondo del asunto. Es lo más cerca que está el hilo de un acuerdo en tres días.