La paella valenciana de Sueca se cocina en Tlaxcala
El mejor arroz del planeta se sirvió este año en Apizaco, en Tlaxcala. El jurado del 65 Concurs Internacional de Paella Valenciana de Sueca —el certamen que se celebra en la autoproclamada capital mundial del plato— dio el primer premio al restaurante Burguettos, con José Carlos Ruiz Zamora al frente y Lionel Caldelas como ayudante. 2.500 euros, pergamino conmemorativo y medallón de plata. Hasta aquí, el titular. El matiz empieza cuando uno se pregunta qué mide exactamente ese jurado.
Qué premia de verdad un concurso de paella valenciana
A Sueca llegaron 40 profesionales de los cinco continentes, y no todos con la misma agenda. Desde la edición anterior, el primer premio recibe además un medallón de plata diseñado en exclusiva para los vencedores, un detalle que antes no existía y que eleva el peso simbólico del galardón. La lectura escéptica es la de siempre: entre cocineros que dominan la técnica, las diferencias son mínimas y buena parte del resultado depende de lo aleatorio de un arroz. La lectura incómoda es otra: a estos certámenes se presenta quien tiene tiempo y ganas, no necesariamente quien mejor cocina.
Lo que no se discute es el retorno. Un galardón con nombre valenciano en manos de un restaurante mexicano vale más en términos de marca que veinte notas de prensa institucionales, y coloca la propia tradición en el mapa internacional. En los márgenes asoma también la política autonómica valenciana, que nunca falta a una fiesta. Y de fondo, el purismo de sobremesa: el agua del mar, el chorizo sí o no, la sartén.
Nadie va a dejar de cocinar paella por esto. Lo probable es que la próxima edición vuelva a coronar a un restaurante de fuera, o que un jurado escaldado devuelva el premio a casa.