El senior manager en Madrid cobra 80.000€ y vive peor que un profesor
¿Cuánto vale realmente un sueldo de 80.000 euros brutos al año en Madrid? Menos de lo que parece. Esta semana circula una comparativa que ha puesto el dedo en la llaga: un senior manager en la capital cobra prácticamente lo mismo por hora que un profesor de secundaria en Canarias, pero su coste de vida es muy superior. La conclusión, incómoda para muchos, es que el ejecutivo de la gran ciudad puede vivir peor que el docente de provincias.
El sueldo que se evapora en Madrid
Los números crudos: un senior manager llega a los 80.000 euros brutos, mientras un profesor de secundaria en Canarias se sitúa en los 45.000. La diferencia es del 78%, pero la realidad se desinfla al meter en la ecuación las horas trabajadas y el precio de todo. Quienes defienden la comparación señalan que esos 80.000 son una excepción: la mayoría de seniors no pasan de los 40.000 o 45.000 euros. Y los juniors, por si alguien lo olvidaba, se ofrecen por 17.500 euros al año. El sueño del ascensor salarial se queda en el tercer piso.
La jornada del profesor frente a la del ejecutivo
Un profesor de secundaria trabaja 37,5 horas semanales: 28,5 presenciales y 9 de preparación de clases, corrección de exámenes y formación. El senior manager, a quien dan por hecho que trabaja 50 horas, es considerado por muchos “vago” si no llega a más. Sin contar los viajes y la disponibilidad absoluta. La diferencia de horas convierte la brecha salarial en una igualdad por hora trabajada. Y mientras el docente sabe que su horario se acaba, el ejecutivo vive con la incertidumbre del bonus, los objetivos y la presión de tener que demostrar cada trimestre.
La estabilidad, el lujo invisible
Aquí entra el argumento que nadie quiere oír en los pasillos de las grandes empresas: ser funcionario del grupo A1 es lo más parecido a un “hacklife” que existe en el mercado laboral español. No por el sueldo, sino por la estabilidad, el tiempo libre y la ausencia de estrés planificable. Un testimonio demoledor: un ingeniero de datos que ganaba 45.000 euros en la empresa privada acababa destrozado a las 19:00, mientras que la señora de la limpieza cobraba más por hora. Se cambió a un puesto público de 30.000 y, dice, ahora vive mejor.
Madrid, sin el complemento de capitalidad
En Londres existe el London Weighting: un complemento salarial para compensar el coste de vida de la capital. En París también hay algo parecido. En Madrid, no. La pregunta que flota es por qué las empresas privadas no reaccionan ante una ciudad que se ha encarecido hasta el punto de que un sueldo de 80.000 euros apenas da para vivir con desahogo. Quizá porque saben que siempre hay cientos de titulados dispuestos a ocupar el puesto. Con seis universidades públicas y catorce privadas, la oferta de mano de obra cualificada es inagotable.
La moraleja es incómoda para el relato del éxito ejecutivo. Si haces cuentas, el profesor de instituto en un pueblo de Soria o en Canarias llega a fin de mes con más holgura que muchos directivos en Madrid. La solución no es simple, pero los números son tozudos. Quizá por eso cada vez más gente repite eso de “mejor opositor que sufridor”. Y con estos datos, ya no parece un chiste.