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La colisión frontal del 15 de agosto en el carril Bus-VAO de la V-21, en Foios (Valencia), fue un suicidio: la conductora, una ciudadana francesa de 34 años, circuló seis kilómetros en sentido contrario de forma deliberada y dejó una carta manuscrita en la que confesaba su abatimiento tras una ruptura sentimental.
El choque frontal que se produjo sobre las 13:30 horas del 15 de agosto en el carril Bus-VAO de la autovía V-21, en término municipal de Foios (Valencia), no fue un accidente. La investigación del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Valencia concluye que la conductora del Peugeot, una ciudadana francesa de 34 años, circuló seis kilómetros en sentido contrario de forma deliberada y dolosa para quitarse la vida.
La causa se instruyó en un primer momento como un siniestro vial por un posible despiste al volante. Las pesquisas de los especialistas de atestados dieron un giro a esa hipótesis. El tráfico en esa franja horaria era intenso en ambos sentidos, una circunstancia que, según fuentes de la Guardia Civil y de los servicios de emergencias, multiplicó el peligro y pudo haber convertido la tragedia en algo mucho mayor.
No fue un despiste. Fue, según el relato de la investigación, una decisión tomada antes de subirse al coche y dejada por escrito.
Entre las pertenencias personales de la víctima apareció una carta manuscrita redactada de su puño y letra. En ella confesaba su abatimiento tras haber sufrido una ruptura sentimental y aseguraba que su vida «no tenía sentido», según han informado fuentes jurídicas. El texto podía interpretarse como una despedida.
Las líneas contenían, además, una revelación íntima: la mujer estaba embarazada, un secreto que su entorno familiar desconocía por completo. Ese dato no había trascendido hasta la aparición del escrito.
La mujer residía en Francia. Los investigadores tratan de determinar por qué eligió precisamente el trazado del carril Bus-VAO de la autovía V-21 para llevar a cabo su propósito. La Guardia Civil de Tráfico espera los resultados definitivos de los análisis toxicológicos, que deberán certificar si conducía o no bajo los efectos del alcohol o de sustancias estupefacientes.
La reconstrucción técnica sitúa el origen de la marcha en la denominada rotonda del mirador, en el acceso norte a la ciudad de Valencia. Allí las cámaras de control de tráfico grabaron la maniobra con nitidez: la conductora enfiló un carril en dirección prohibida y circuló hacia Sagunto, en sentido contrario al de la entrada a la capital.
A partir de ese punto empezó un recorrido de seis kilómetros que mantuvo en vilo a numerosos conductores que circulaban hacia Valencia y desató una oleada de llamadas a la central de emergencias 112. Algunos automovilistas tuvieron que hacer maniobras evasivas al límite para evitar un choque frontal.
El Peugeot llegó a rozar lateralmente a dos turismos. Los ocupantes de ambos salvaron la vida gracias a sus reflejos, según el relato de la investigación. Los dos coches quedaron cruzados en la calzada mientras sus conductores esperaban la llegada de la Guardia Civil de Tráfico. La mujer al volante no se detuvo ni aminoró la velocidad ante el caos que acababa de originar.
La circulación temeraria concluyó en el punto kilométrico 12 de la V-21, en Foios, con una colisión frontal contra un Ford Kuga que circulaba correctamente y cuyo conductor resultó herido leve.
La parte delantera del Peugeot quedó comprimida hacia el habitáculo y reducida a un amasijo de chapa, plásticos y piezas mecánicas. El impacto proyectó el chasis hacia arriba hasta encaramarlo sobre el muro de hormigón de la mediana y dejó las ruedas en el aire. Los bomberos necesitaron herramientas hidráulicas pesadas para liberar el cuerpo atrapado entre los hierros retorcidos.
Apenas unos segundos después, un tercer vehículo que transitaba por el carril Bus-VAO no pudo esquivar el obstáculo y colisionó contra el Ford Kuga. El ocupante de ese coche sufrió lesiones de diversa consideración. En total, la conducción dejó siete vehículos con daños en la V-21 y escenas de pánico entre quienes se cruzaron con el Peugeot.
Todo apunta, según las pruebas reunidas, a que la mujer convirtió su automóvil en un arma suicida. Puso en riesgo decenas de vidas antes de provocar su propia muerte. La instrucción del caso sigue abierta a la espera de los informes pendientes.
Si alguien atraviesa una situación como la que describe la investigación, los servicios públicos de salud mental y la línea 024 de atención a la conducta suicida ofrecen ayuda profesional.
Una carta manuscrita esclarece el choque suicida de la conductora kamikaze de la V-21 ✍️ Javier Martínez https://t.co/DDCc6jkMyd
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