Cargar el patinete de noche quemó el piso alquilado
Eran las tres de la madrugada cuando el humo empezó a llenar el portal. En un tercero sin ascensor, un patinete eléctrico conectado a la red desde la cena ardía en el salón. La familia que alquilaba el piso salió a tiempo, pero el fuego arrasó la vivienda y el inmueble quedó declarado inhabitable. Ahora dicen que no tienen dónde vivir. El dueño, por su parte, ha perdido una propiedad y se pregunta quién le paga los destrozos.
¿De quién es la culpa: inquilino, propietario o fabricante?
La pregunta recorre los distintos análisis: ¿responsabilidad civil del inquilino por negligencia, del arrendador por no asegurar el inmueble, o del fabricante del patinete por una batería sin certificación? Hay quien sostiene que el que carga el aparato asume el riesgo; otros recuerdan que los seguros de hogar suelen cubrir los daños por incendio, salvo que se demuestre imprudencia temeraria. Y no falta la corriente que apunta directamente al cargador genérico de veinte euros que no cumple normativa.
Baterías de litio: el riesgo de cargar al alcance de la mano
El caso no es aislado. Los bomberos llevan años avisando de que las baterías de iones de litio son una de las causas de incendio que más crece en viviendas. Cargar durante la noche, con un cargador no original o sobre superficies inflamables multiplica el riesgo. Pero la urgencia del día a día manda: el patinete se sube al piso porque en la calle lo roban, y se enchufa donde se puede.
Lo curioso del incidente es que, al final, del fuego se ha hablado menos que de sus protagonistas. En redes y opiniones públicas, el suceso se ha convertido en un campo de batalla sobre quién es bienvenido en un piso de alquiler y quién no. Nadie habla del manual de instrucciones del cargador. Mientras la familia busca realojo y el propietario cuenta pérdidas, el incendio ya ha prendido en otro sitio: el de la conversación pública.