Una sandía, cuatro aguacates y la factura del carrito: ¿cuánto pagamos de más?
¿Cuánto cuesta realmente llenar la cesta de la fruta? El debate sobre una sandía y cuatro aguacates a 30 euros ha reabierto la discusión sobre inflación y hábitos de compra. Un comprador en mercadillo desglosa su ticket: un kilo de picotas a 3,5 euros, melón, zanahorias, seis melocotones, seis manzanas golden, medio kilo de judías verdes y dos plátanos. Total: 17 euros. «No me parece caro», zanja. En las antípodas, otro consumidor paga casi 50 euros por variedades premium: sandía fashion, melón bollo edición limitada, cerezas de Zaragoza y uvas sin semillas. «Prefiero no comprar barato y malo», justifica.
Entre medias, las culpas políticas: el IVA, el salario mínimo o la «inflación imaginaria». Pero el dato incómodo es que, eligiendo bien, una familia puede gastar 17 euros y otra 50 en productos similares. La diferencia no es la inflación, es el mercado de la calidad. Y mientras los aguacates escalan, la cesta sigue siendo un termómetro de cuánto estamos dispuestos a pagar por no llevarnos un melón que sepa a pepino.