AVE a 160 km/h: ADIF reconoce el deterioro de la vía Madrid-Barcelona
El pasado 20 de enero, ADIF anunció que limita la velocidad del AVE en el tramo Madrid-Barcelona a 160 km/h debido al estado de la vía. La medida afecta a 150 kilómetros de la infraestructura, lo que convierte al buque insignia de la alta velocidad española en poco más que un tren regional. La ironía no se ha hecho esperar: en las conversaciones económicas se acuñó el término "Alta Velocidad Asintomática" y se propuso renombrar el servicio como NAVE (No tan Alta Velocidad Española).
Un problema de décadas, no de un día
La limitación no es un hecho aislado. Semanas después, se impuso la misma restricción en el tramo Madrid-Zaragoza, lo que sugiere un problema sistémico. Los datos del hilo apuntan a que el mantenimiento de las vías ha sido deficiente durante años, y los casos de corrupción vinculados a Adif, como el de Koldo y su asesoría por 6.000€/mes a una empresa de renovación, salpican a todos los gobiernos. Mientras, las inversiones han ido menguando: la falta de renovación de traviesas y balasto se ha convertido en crónica.
¿Seguridad real o excusa política?
La decisión se produce tras el accidente de Adamuz (Córdoba), donde un tren descarriló en circunstancias que aún se investigan. Los análisis del hilo coinciden en que el estado de la vía es el principal factor de riesgo, pero discrepan sobre la responsabilidad. Un sector sostiene que el PSOE actual ha heredado un desastre y no ha hecho nada en siete años; otro señala que la falta de inversión viene de mucho antes, con PP y PSOE alternándose en el poder sin atajar el problema de fondo. Lo que nadie discute es que la velocidad reducida implica un aumento del tiempo de viaje de hasta una hora, lo que resta competitividad al tren frente al coche o al avión, justo cuando se debate prohibir vuelos cortos.
El coste de la corrupción
La conexión entre la limitación de velocidad y la corrupción es el hilo conductor del debate. Se menciona que la mujer de Koldo cobraba un sueldo de una cantera que suministró material para la renovación de vías en Córdoba, y que el propio Koldo fue asesor de la empresa adjudicataria. Esta telaraña de intereses ha provocado que las obras de mantenimiento fueran, cuando menos, deficientes. El resultado: una red de alta velocidad que hoy es cualquier cosa menos rápida.
La pregunta que queda en el aire es si esta limitación es el principio del fin del AVE tal como lo conocíamos o un parche temporal. Lo cierto es que la confianza en el sistema ferroviario se ha resentido, y el sarcasmo de los comentarios refleja una sociedad que ya no se cree los anuncios de "modernidad".
Debates relacionados en el foro