Misiles rusos esquivan Kiev y ponen en alerta a Polonia
Una nueva oleada de ataques aéreos golpeó Ucrania con Kiev como epicentro. Las defensas antiaéreas se activaron sobre la capital, se escucharon varias explosiones y alrededor de
60.000 personas pasaron la madrugada refugiadas en las estaciones de metro, según las cuentas que seguían el suceso en tiempo real. Lo llamativo no fue el ataque, sino la trayectoria: buena parte de los misiles no se quedó en Kiev.
Misiles que esquivan la capital y siguen hacia el oeste
Fuentes prorrusas describían una maniobra de saturación. Los proyectiles cambian de rumbo, hacen
fintas y se cuelan entre los huecos que deja la defensa antiaérea ucraniana, todavía operativa pero muy castigada. La previsión que manejaban esas fuentes era que los objetivos se concentraran en el oeste del país, con amenaza de drones de ataque sobre las regiones de Ivano-Frankivsk, Lviv y Ternopil, y aviso sobre Járkov desde la dirección de Bélgorod.
A la misma hora, los bombarderos estratégicos
Tu-95MS regresaban a sus aeródromos de base.
Tres misiles sobre Polonia y cazas F-16 en el aire
Medios ucranianos informaban de que al menos
tres misiles de crucero rusos cruzaron el espacio aéreo polaco a la altura de la localidad de Horodło. El Mando Operacional de las Fuerzas Armadas Polacas activó aviación propia y aliada, y los cazas F-16 despegaron en las inmediaciones de la frontera. Vecinos de Oserdów, en el límite con Ucrania, decían haber oído ruidos fuertes compatibles con aviones a reacción.
Otros canales iban más allá y aseguraban que uno de los proyectiles
habría caído ya en territorio polaco. Conviene tratarlo con pinzas: son informaciones de parte, sin confirmación oficial. Si se verificaran, el episodio supondría un salto de categoría, porque un artefacto ruso impactando en un país de la OTAN abre la puerta a una respuesta colectiva que hasta ahora nadie ha querido ni nombrar.
Justo al otro lado de la línea, en
Stryi, se reportaron al menos 19 explosiones.
Qué se persigue más allá de Kiev
El análisis que circula entre los sectores más pegados al terreno militar repite una lista de objetivos: un puente terrestre hacia Crimea, cerrar la salida al mar de Ucrania, la conexión con Transnistria y la destrucción de la capacidad bélica ucraniana y de la OTAN en la zona. Conseguido eso, sostiene esa lectura, el resto del país carecería de capacidad de resistencia organizada. Es una tesis, no un hecho consumado, y como tesis se defiende.
Mientras, desde Crimea llegaban reportes de explosiones y humo en las inmediaciones de un depósito de combustible cercano a Simferopol, en la zona de Gvardéyskoye. La guerra no va en una sola dirección.
De la Batalla de Inglaterra a Sherman: los precedentes que se citan
Los paralelismos históricos ocupan buena parte de la conversación. Unos recurren a la Batalla de Inglaterra y al error de un bombardero alemán que atacó una zona urbana por equivocación: la represalia posterior sobre Berlín desvió la atención de los aeródromos británicos y les dio aire. Otros suben más atrás, hasta la marcha de Sherman sobre Atlanta en 1864, con la ciudad arrasada antes de abandonarla.
La pregunta que flota es incómoda: si el castigo sobre núcleos urbanos no dobla ninguna capacidad militar y solo refuerza el relato del adversario, ¿para qué se hace?
A quién se culpa de la escalada
Aquí el consenso se rompe. Una corriente sostiene que el detonante fue el bombardeo de refinerías y objetivos en territorio ruso, además de incursiones transfronterizas, y que la respuesta llega como consecuencia directa. La tesis contraria señala que esos ataques son la excusa perfecta para una escalada que ya estaba sobre la mesa. Hay también quien apunta que la ofensiva busca causar bajas entre militares y asesores occidentales presentes en el país.
La cifra que se repite es la de decenas de miles de personas en el metro. Y ahí está el dato que descoloca. Según los relatos que se repiten entre quienes siguen el conflicto, muchos vecinos de Kiev no bajaban a los refugios porque daban por hecho que la capital no iba a ser atacada. Hoy bajan en masa.