La Fed dobla la apuesta en bonos largos para frenar la factura de la deuda
La Reserva Federal ha respondido a la última escalada de los intereses de la deuda estadounidense con el manual de siempre: duplicar las recompras de bonos del Tesoro a largo plazo. La decisión, adelantada por El Economista, dio un respiro momentáneo a los mercados de bonos europeos, que habían arrancado la sesión con tensión. La tregua, sin embargo, apenas duró un día: la bolsa volvió a caer y los bonos retomaron su escalada.
El agujero de los 40 billones
Las cifras explican la prisa. Estados Unidos roza los 40 billones de dólares de deuda pública, con un déficit de cerca de 1,8 billones y un coste anual por intereses que supera el billón de dólares. Cualquier repunte en los bonos a 10 y 30 años encarece hipotecas, crédito corporativo y presiona a la renta variable mundial. Con ese balance, cada subida de tipos es una factura extra.
El manual no es nuevo. El BCE ya ensayó algo parecido con la deuda española después de la pandemia, comprando cerca de 200.000 millones de euros para sostener los intereses. La diferencia es que entonces la intervención se presentó como excepcional; ahora parece la nueva normalidad.
Operación twist o bomba de tiempo
Hay lecturas para todos los gustos. La más benévola lo llama operación twist clásica: endeudarse a corto plazo, donde los tipos son bajos, y retirar deuda a largo plazo con intereses altos. Eso aplana la curva, no genera inflación directa, abarata la financiación de las grandes tecnológicas y devalúa el dólar para favorecer las exportaciones. Elegante sobre el papel.
La lectura escéptica recuerda el contexto: la intervención llega días después de que la Fed tuviera que contener la devaluación del yen para que Japón no subiera tipos y el deshacer el carry trade hundiera Wall Street. O sea, apagando fuegos en cadena. El efecto, además, se evaporó en 24 horas. Un sector lo da por descontado: habrá que seguir comprando deuda hasta las elecciones de mitad de mandato, y cada dosis rendirá menos. La próxima intervención llegará. La pregunta es cuánto tiempo aguanta el chiringuito con la impresora a tope.