Marruecos refuerza su arsenal junto a Ceuta mientras España le vende armas
La escalada militar en el Estrecho no da tregua. Según las informaciones que circulan, Marruecos ha acelerado el despliegue de una nueva base de misiles cerca de Ceuta y Melilla, con capacidad para controlar el paso del Estrecho. El armamento, de origen israelí y estadounidense, incluye misiles de crucero de largo alcance que, según algunos análisis, podrían alcanzar ciudades como Madrid, Córdoba o Cádiz. Mientras tanto, el Gobierno español habría autorizado ventas de material militar a Rabat por más de ocho millones de euros en un solo año.
El extraño papel de España en la ecuación
La paradoja es evidente: mientras Marruecos despliega misiles en Tánger y Nador, España le suministra munición, lanzacohetes y blindados. Los datos apuntan a un volumen de negocio de más de ocho millones de euros en apenas doce meses. La respuesta del Ejecutivo ha sido anunciar más dinero para Marruecos, en lugar de replantearse la cooperación militar. La oposición y parte del análisis geopolítico señalan que España está financiando a un vecino que amenaza su integridad territorial.
La dimensión internacional: todos juegan en el mismo tablero
No es solo Marruecos. Estados Unidos, Reino Unido y Francia realizan maniobras conjuntas con Rabat, mientras España permanece en la OTAN junto a ellos. La prueba de un misil de crucero en Tan-Tan, a unos 200 kilómetros de Lanzarote, se habría realizado con luz verde de Washington. La sensación de que los aliados occidentales juegan en ambos bandos alimenta el malestar en el debate público español.
La pregunta que queda es hasta dónde llegará esta escalada. Mientras tanto, la disuasión nuclear española brilla por su ausencia, y el gobierno insiste en la cooperación económica con quien apunta sus misiles hacia el territorio nacional.