El PSOE lleva años haciendo de espejo retrovisor: solo ve lo que ya ha pasado por detrás. Pero no creas que es quitarse la vida, es negocio. Entre el chiringuito de Bruselas, el marco de la agenda global y los fondos que bajan según cuota de obediencia, a la cúpula le sale más rentable aguantar el chaparrón que gobernar para el personal.
Los militantes de base, los de toda la vida, esos que aún creen en el puño y la rosa, se van a enterar de la misma manera que se enteró el partido del CNI: cuando ya no haya vuelta atrás. Lo del sacrificio a Moloch me lo tomo con ironía, porque si mira la historia del socialismo patrio, ya han sacrificado a más de un secretario general en el altar de la foto con la prensa.
El problema no es que vayan a terminar con el partido, es que lo están haciendo ellos mismos con la misma elegancia del que se dispara en el pie y luego se queja del dolor.