Zapatero de 60 años se quita la vida ante el desahucio en Hospitalet
¿Cuántas muertes hacen falta para que un desahucio deje de ser una cifra y pase a ser noticia? En Hospitalet de Llobregat, un zapatero de 60 años llamado Javier se quitó la vida antes de que lo desahuciaran del local comercial que también utilizaba como vivienda. Había dejado una nota escrita avisando de lo que iba a hacer. Una denuncia que circula con fuerza sostiene que no es un caso aislado: en menos de dos semanas se habrían producido
dos suicidios vinculados al desahucio en la misma ciudad. Que eso ocupe apenas unos minutos de informativo es, para quien sigue el asunto, la noticia de verdad.
Qué se sabe del caso de Javier
Los datos que se manejan son mínimos y todos apuntan al mismo sitio. Tenía
60 años, era zapatero y trabajaba en el negocio del que también era inquilino. El desalojo pendiente echaba abajo las dos cosas de golpe: el techo y el medio de vida. La nota que dejó, difundida por las cuentas que han dado voz al caso, anticipaba su decisión. No hay margen para el matiz cuando el expediente y la muerte comparten calendario.
Conviene una precisión que el ruido suele saltarse:
una vivienda y un taller en el mismo local. La figura del pequeño comerciante que duerme donde trabaja no es una excepción pintoresca, es el día a día de buena parte del comercio de barrio. Cuando se ejecuta ese desahucio no desaparece solo un inmueble; desaparece el ingreso que pagaba el inmueble.
Dos suicidios en menos de dos semanas en Hospitalet
La acusación que circula es contundente: no ha sido un caso aislado. Según el planteamiento que se está difundiendo, los casos de Javier y de una persona llamada Olga serían los dos suicidios ligados a un desahucio en Hospitalet en
menos de dos semanas. De confirmarse, un drama individual se convertiría en un patrón. De momento es una afirmación que avanza
sin el respaldo de cifras oficiales, y conviene tratarla como lo que es: una denuncia a la espera de verificación, no un dato cerrado.
Ahí está el nudo del asunto. Si el patrón se sostiene, la lectura cambia por completo y deja de ser una tragedia personal para ser un problema estructural. Si no, seguirá siendo una muerte más que nadie quiere contar despacio.
La convocatoria del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya
La reacción organizada ha llegado pronto. El
Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya ha hecho una llamada a concentrarse en la Plaça Pius XII el sábado 3 de octubre.
El señalamiento a los responsables políticos
En cuanto el caso entra en terreno político, el foco se multiplica. Una corriente señala directamente a
Salvador Illa y le reprocha su gestión de los desalojos. Otra apunta a la Comunidad de Madrid y a Isabel Díaz Ayuso, con la idea —repetida hasta el cansancio— de que un caso así en Madrid ya habría movido dos decretos de urgencia.
El choque de culpabilidades tiene su parte de coreografía. Poca gente discute el hecho; casi todo el mundo discute de quién es la culpa. Y en medio, la pregunta que el caso deja abierta: si dos muertes seguidas en la misma ciudad merecen una concentración, ¿cuántas hacen falta para una ley que llegue antes de la nota manuscrita?