El incendio de San Juan de la Peña: frenado de momento, pero el daño ya es enorme
El incendio forestal que ha puesto en alerta a Aragón no ha llegado a tocar el Monasterio de San Juan de la Peña. De momento. Esa precisión, que se repite en cada actualización, marca la diferencia entre un susto y una catástrofe patrimonial.
Los dos conjuntos, el Monasterio Viejo y el Nuevo, separados por 1,5 kilómetros por carretera, son el símbolo del nacimiento de Aragón. El fuego ha arrasado una zona boscosa del entorno, calificada de «preciosa», y aunque las llamas se han detenido antes de alcanzar los muros, nadie da por cerrado el riesgo.
Un patrimonio que no se reconstruye con dinero
El coste no se mide solo en hectáreas. Se mide en siglos de historia, en piedra románica que no admite réplica y en la economía rural que depende de quienes acuden a contemplar el lugar. La factura de la reconstrucción, si llega a ser necesaria, no cabe en una partida presupuestaria al uso.
Resignación frente a exigencia de cuentas
Entre las reacciones se mezclan la fatalidad de «nada dura para siempre» con la petición de que el Gobierno actúe y el malestar hacia los responsables de prevención. Dos lecturas del mismo fuego: la que asume la pérdida y la que exige explicaciones. La segunda ganará enteros si las llamas reaparecen.
El viento mandará. La previsión meteorológica decidirá si San Juan de la Peña se queda en un susto o engorda la lista del patrimonio aragonés en riesgo. El parte, por ahora, es el mismo: controlado. De momento.