Uri Geller a los 80: la cuchara sigue en el aire
A los 80 años, Uri Geller sigue doblando cucharas. Y, lo que es más difícil de explicar, sigue habiendo quien paga por verlo. El ilusionista israelí ha pasado medio siglo entre el aplauso y la sospecha. Su cumpleaños ha reavivado la vieja fruta: ¿talento paranormal o habilidad escénica?
Las reacciones a su 80 cumpleaños mezclan el reconocimiento al espectáculo con la irritación de quienes siempre vieron un truco. En las últimas horas, ciertas opiniones se centran en su aspecto físico. Una foto de abril de 2025 le mostraba en forma, y no todo el mundo lo atribuye a una vida sana. “No ha movido ladrillos ni carretillas”, ironiza un sector, mientras otro apunta que la genética también cuenta.
El negocio de lo paranormal
Geller no solo ha doblado cucharas: ha convertido la parapsicología en una marca rentable. Durante décadas ha vendido la idea de que sus poderes son reales, con apariciones en televisión y demostraciones ante científicos. Su historial incluye una relación tensa con los escépticos. Un asunto recurrente es si intentó bloquear en YouTube los vídeos que mostraban el método tras sus supuestas proezas.
Para el consumo responsable del espectáculo, la lección es sencilla: cuando alguien dice tener poderes mentales, lo responsable es pedir pruebas. Y a los 80, Geller sigue sin aportar ninguna que no se explicaría con un poco de destreza manual y mucha labia.
¿Qué queda de su legado? Quizá la certeza de que, en el negocio del misterio, lo único real es la capacidad de llenar salas. Y eso, se mire como se mire, también es un truco.