NAS o cloud: el coste real de guardar 500 GB en casa
Un disco duro externo que acumulaba 500 GB de archivos cae al suelo y deja de leer. No eran vitales, pero reconstruirlos significa volver a buscarlos por internet, y eso tiene un precio en tiempo y paciencia. El esquema de triple copia —PC, disco externo y 15 GB gratis de Google Drive— se queda corto en cuanto el volumen crece. La alternativa se plantea en dos frentes: montar un NAS doméstico o pagar por la nube.
La factura de la tranquilidad: NAS vs suscripción
El desembolso inicial de un NAS de Synology con dos discos de 1 TB en espejo ronda los 320 euros: 220 del equipo y 100 de los discos. Enfrente, servicios de almacenamiento de objetos compatibles con S3 como Wasabi, Backblaze B2 o iDrive cobran desde 3 euros al mes por terabyte. A cinco años vista, el coste de la nube se come la inversión del NAS, pero hay que incluir el consumo eléctrico y el mantenimiento. Un NAS apagado con Wake on LAN evita el gasto energético, aunque tarda cinco minutos en arrancar desde el móvil.
La opción de compra vitalicia, como los 4 TB de Pcloud adquiridos en dos tandas, elimina la cuota mensual pero exige un desembolso fuerte de golpe. Y nadie garantiza que un servicio «de por vida» siga siéndolo: los escépticos prefieren pagar mes a mes antes que fiarse de un modelo recurrente envenenado.
El fuego, el robo y la otra copia secreta
Un NAS en casa te da control total, pero un incendio no distingue entre tus datos y tus muebles. Por eso algunos combinan un NAS con una copia externa en otra vivienda, actualizada por sincronización o FreeFileSync. Es la solución más barata y, para muchos, la más fiable: dos discos duros separados, uno de ellos fuera de casa. El equilibrio entre comodidad, coste y riesgo no tiene fórmula única. Mientras los precios por terabyte sigan bajando, la disyuntiva doméstica entre tener los datos bajo el brazo o alquilados seguirá abierta. El único consenso: la regla de la copia múltiple sigue siendo ley, y un disco que cae al suelo no negocia.