La noche larga de Ucrania: bombardeos rusos sin tregua
Ucrania lanzó un ataque con drones contra bombarderos estratégicos rusos en sus propias bases. La respuesta no fue inmediata, pero cuando llegó, se convirtió en una cascada de noches de bombardeos sobre infraestructuras energéticas que ya suma semanas. «Va a ser una noche larga» —advirtió un canal militar ruso— y no era una metáfora.
El detonante: ataque ucraniano a aeródromos rusos
Imágenes satelitales y fuentes prorrusas confirmaron que drones ucranianos alcanzaron al menos cinco bases aéreas estratégicas: Olenya, Dyagilevo, Belaya, Ivanovo y Ukrainka, en la región de Amur. El objetivo era la aviación de largo alcance rusa. Según las informaciones, un camión con drones ucranianos fue interceptado por el FSB, pero el ataque logró dañar varios bombarderos. La respuesta de Moscú no se hizo esperar, aunque llegó con un compás de espera que algunos interpretaron como indecisión.
«Primera noche» y «Segunda noche»: la represalia rusa
La primera oleada de misiles y drones rusos impactó en Kiev, Járkov y otras ciudades. Un usuario que siguió los ataques los bautizó como «Primera noche», compartiendo vídeos de explosiones en la capital. La «Segunda noche» llegó días después, con blancos en el oeste del país: Lvov, Ternópil, Lutsk, cerca de la frontera con la OTAN. Las alarmas antiaéreas sonaron en todo el país. «No quieres caldo, dos tazas», ironizaban fuentes rusas. Los bombardeos se centraron en subestaciones eléctricas y depósitos de combustible.
La campaña de desgaste energético
A partir de ahí, la pauta se repitió noche tras noche: Odesa, Zaporiya, Dnipropetrovsk, Sumy, Poltava. En Zaporiya, 11.000 abonados se quedaron sin suministro eléctrico tras un ataque masivo. Columnas de humo y llamaradas iluminaban el cielo a kilómetros. Los «Geranios» —drones kamikaze iraníes— se convirtieron en la firma de cada incursión. La infraestructura ferroviaria y gasística también fue alcanzada. «Impresionante humareda sobre Kiev», reportaban canales militares. La guerra se libraba ahora en la red eléctrica.
¿Respuesta suficiente? El debate sobre la proporcionalidad
Mientras los bombardeos continuaban, en círculos de análisis surgió una pregunta incómoda: ¿había respondido Rusia con la contundencia esperada? Algunos señalaban que la demora y la focalización en infraestructuras, en lugar de en centros de decisión, indicaban una postura contenida. «Les revientan su aviación estratégica y mandan drones como siempre», resumía un observador. Otros recordaban que Trump había solicitado a Rusia una respuesta «promediada» [sic], aludiendo a una posible presión diplomática. La realidad es que los ataques nocturnos se han convertido en rutina, sin que se vislumbre un cambio de estrategia.
Sin fin a la vista
Las noches largas se acumulan. Lo que empezó como un golpe quirúrgico ucraniano ha derivado en una guerra de desgaste energético que afecta a millones de civiles. Las posiciones sobre quién lleva las de ganar en esta fase son irreconciliables: mientras unos ven una Rusia que castiga sin piedad, otros consideran que la respuesta es tibia. La noche sigue siendo larga, y no hay indicios de que vaya a amanecer pronto.
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