Historia rápida
Koichi Matsumoto lanzó TENGA en 2005 después de años de frustración con los productos para hombres disponibles en Japón (que eran caros, poco discretos y de mala calidad).
Su idea revolucionaria fue hacer productos asequibles, higiénicos, de diseño moderno (sin parecer juguetes sensual obvios) y de un solo uso para evitar la limpieza complicada.
El éxito fue brutal: empezó vendiendo en tiendas de conveniencia, sens shops y online, y expandió a nivel global.
Hoy TENGA es una marca multimillonaria (la compañía ha vendido cientos de millones de unidades), cotiza en bolsa japonesa y es sinónimo de "toca masculino moderno" en todo el mundo.
Matsumoto se convirtió en millonario gracias a esto; aunque no es de los más ricos de Japón (como los de SoftBank o Uniqlo), su empresa generó una fortuna considerable en un nicho que antes era tabú.
Es un caso clásico de emprendedor que vio una necesidad cotidiana (placer masculino discreto y práctico) y la convirtió en un imperio global. La frase "el japonés que se hizo millonario con productos íntimos de un solo uso" es básicamente un meme que resume perfectamente su historia.