Weapons (2025): el terror que muda de piel y divide al público
Hay pocas cosas más incómodas para un crítico que una película que cambia de género a mitad de metraje. «Weapons» (2025) lo hace sin vergüenza: arranca como un thriller de paranoia colectiva con posibles experimentos gubernamentales al estilo MK Ultra y termina como un cuento macabro sobre niños desaparecidos y una bruja. Esa mutación es exactamente lo que unos llaman originalidad y otros, un truño con ínfulas.
La sombra de «Barbarian» es inevitable, y no solo por el director. En ambas películas los tropos del terror se suceden: casa encantada, monstruo, gore. Aquí el mecanismo se repite, con una estructura contada desde puntos de vista diferentes que mantiene la tensión mientras el espectador intenta adivinar qué demonios está pasando. Quienes defienden la cinta destacan precisamente esa falta de etiquetas fijas, un ejercicio de estilo que pocas producciones se atreven a intentar.
El entusiasmo, sin embargo, no es unánime. Las críticas negativas apuntan a un guion que promete más de lo que resuelve: un personaje femenino sin explicación, poderes que nunca se justifican del todo y un final atropellado. Hay quien la despacha con un 6/10 y quien directamente la olvida a los diez minutos de salir del cine.
La película también ha reabierto la batalla cultural que rodea a su director. Su anterior trabajo, «Barbarian», ya fue acusado por algunos espectadores de anteponer el discurso identitario al terror; esta vez, el único guiño en esa dirección es la presencia de una pareja homosexual madura, aunque el guion se encarga de eliminarlos. Para unos, es cine de terror con ambición; para otros, una pretenciosidad que no logra cerrar sus propias promesas.
Mientras la crítica discute, la cinta ya circula en redes P2P con doblaje y subtítulos en español de España apenas unos días después de su paso por las salas. La pregunta que queda en el aire: ¿estamos ante un director que ha encontrado una fórmula realmente original, o ante un truco narrativo que se agota en una segunda visión?