Un anciano, un reloj de 30.000€ y una bicicleta pública: el atraco que enciende el debate sobre la seguridad en Salamanca
El pasado 18 de junio, un anciano fue asaltado a la salida de una parroquia en la calle Ayala, en pleno barrio de Salamanca. Los ladrones le arrancaron un reloj valorado en 30.000 euros y huyeron en una bicicleta de Bicimad, el sistema público de alquiler. La víctima sufrió una lesión en el hombro. La Policía Nacional detuvo a los dos asaltantes horas después, pero el suceso ha reabierto la pregunta incómoda: ¿qué está pasando en uno de los distritos más caros de Madrid?
El modus operandi tiene su aquel. No es un tirón al paso: los delincuentes siguieron al anciano hasta el interior del recinto religioso, donde forcejearon con él. Que la huida se hiciera en una bicicleta compartida añade un toque kafkiano: el robo de un objeto de lujo financiado por el erario público en su fase de fuga.
En el fondo, el debate trasciende el suceso. Hay quien sostiene que portar un reloj de ese valor en la vía pública es una invitación al robo, un argumento que a menudo se repite con otros bienes de lujo. Otros apuntan a que la inseguridad ciudadana se ha extendido a zonas que antes se consideraban blindadas. Los datos de delincuencia en el distrito de Salamanca no confirman un repunte desorbitado, pero la percepción –alimentada por videos como este– es otra.
Lo curioso es que, mientras la discusión se encona, los delincuentes ya están detenidos. La fuga en bici, el reloj recuperado y el hombro lesionado del anciano quedarán como la estampa de un Madrid que no termina de encajar su imagen de capital europea con la cruda realidad de sus calles.