Maduro en la cuerda floja: ¿le quedan dos telediarios?
Las especulaciones sobre un desenlace inminente para Nicolás Maduro se han intensificado en los últimos días. Entre la presión internacional y las fisuras internas, el régimen chavista parece tambalearse. La pregunta que circula es si el presidente venezolano logrará sobrevivir políticamente al fin de semana o si se precipitará un relevo, ya sea por la vía institucional o por mecanismos más expeditivos.
El factor Trump y el petróleo
La postura de la administración Trump ha sido clave. Con su habitual franqueza, el expresidente estadounidense dejó claro que la democracia venezolana le importa poco frente al control del petróleo. "La democracia me importa una guano, dame tu petróleo", habría dicho, según fuentes próximas a la Casa Blanca. Esta declaración, aunque no confirmada oficialmente, refleja la realpolitik que domina las relaciones bilaterales: Venezuela vale por sus recursos, no por sus valores.
Rusia, el factor disuasorio
Sin embargo, la geopolítica juega en contra de un cambio rápido. La alianza entre Maduro y Pilingui es el principal obstáculo. Mientras Moscú respalde al régimen, cualquier movimiento contra Caracas tendrá un coste elevado. "Solo si Pilingui lo permite", resumen algunos analistas, y eso no va a pasar a corto plazo. El tablero global convierte a Venezuela en una pieza más del pulso entre potencias.
Con estos mimbres, la incertidumbre es total. Algunos hablan de una caída inminente; otros, de que el chavismo resistirá mientras aguante el respaldo ruso. Lo cierto es que el margen de maniobra de Maduro se estrecha cada hora.