Un comisario jubilado con 22 pisos, un CNI paralelo y audios que salpican a medio gobierno. El caso Villarejo no es un escándalo más: es el agujero negro de la política española.
Nadie sabe cuánto sabe José Manuel Villarejo. El excomisario, hoy en prisión preventiva, ha ido soltando migajas de información a lo largo de los años, pero siempre ha dejado claro que guarda lo mejor para el final. «Habrá novedades a finales de septiembre. Y la traca final… antes de Navidad», llegó a presumir ante sus compañeros de celda en septiembre de 2018. La amenaza no cayó en saco roto: el CNI alertó a Sánchez de que Villarejo preparaba un «cañonazo» contra el PSOE.
El patrimonio de un comisario: 22 inmuebles y 24 millones de euros
El juez no se anduvo con rodeos: en agosto de 2018 embargó 22 bienes inmuebles al comisario jubilado por un presunto delito de blanqueo de capitales. Las cifras que maneja la investigación hablan de hasta 24 millones de euros acumulados durante su carrera, una cantidad que, según su defensa, proviene de negocios lícitos. Sin embargo, el entramado societario y las transferencias a paraísos fiscales apuntan a una estructura de extorsión y cobro de favores que operaba desde dentro del Estado. «Todo un pisitos el Villarejo este», ironizaba un usuario al enlazar la noticia.
Los audios que comprometen a la ministra Delgado y a Cospedal
La investigación destapó grabaciones que demostraban la estrecha amistad entre Villarejo y la entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado. En uno de los audios, la ministra alababa como un «éxito» la red de extorsión con prostitutas del comisario. Delgado tuvo que comparecer en el Congreso para dar explicaciones, pero nunca dimitió. Tampoco lo hizo la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cuando se supo que se había reunido en secreto con Villarejo en su despacho de la calle Génova. «Esta no era la que nada sabía de los negocios de su marido?», se preguntaban.
La 'traca final' que nunca llega y el pulso con Echenique
Pasaron los años, y la amenaza de Villarejo se convirtió en un meme. En mayo de 2021, un intento de Pablo Echenique de encarar al excomisario en una comparecencia acabó con el portavoz de Unidas Podemos fulminado por la respuesta del preso: «En absoluto…». El vídeo se hizo viral. Pero más allá del espectáculo, el caso sigue abierto. Villarejo ha ido publicando tuits y vídeos con fragmentos de sus archivos, pero la prometida traca final que tumbara al Gobierno nunca ha llegado. O quizás sí, y simplemente no nos hemos enterado.
El puzzle Villarejo tiene piezas que apuntan a todos los partidos, a empresarios y a periodistas. La sensación de que una parte del Estado funciona con grabaciones, dossieres y extorsión es, para muchos, «ley de vida mamífera». Mientras el excomisario siga en prisión, el archivo secreto seguirá siendo la espada de Damocles sobre la clase política.
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