El fin del roaming llega con subida de tarifas en Vodafone
En vísperas de la abolición del roaming europeo, Vodafone ha aprovechado para revisar al alza sus tarifas. La excusa oficial: compensar la pérdida del recargo por itinerancia. El resultado práctico: el cliente que no negocie pagará más por lo mismo. La discusión no es nueva, pero la fecha la convierte en un test de confianza hacia el regulador.
Un sector del análisis sostiene que las grandes operadoras ya no son opción sin un pack integrado, diseñado para que el cliente se pase de lo contratado. Para todo lo demás, quedan las low cost. La corriente contraria, con experiencia a cuestas, defiende lo contrario: Vodafone es la más barata con diferencia, a condición de repetir el amago cada año. El ritual cuesta media hora al año y descuenta un 50% sobre la tarifa oficial. Hay quien lleva más de una década aplicándolo.
El caso práctico: 50 megas de fibra, 6 GB y 200 minutos en móvil salen por 26,50 euros al mes con el descuento. Hay quien paga 40 euros por fibra, fijo, móvil, televisión y fútbol, aunque ese precio rara vez es el oficial. También está el cliente que se deja casi 70 euros en fibra y dos líneas, pero no se cambia porque el servicio le funciona «como un reloj».
¿El problema de fondo? Que el fin del roaming no abarata la factura: traslada el coste de un concepto a otro. Mientras tanto, la única defensa del consumidor es pasar por el aro de la contraoferta o huir al universo de los operadores de callback y las low cost. El regulador sonríe en la foto; la letra pequeña la paga el usuario.