García Albiol presidente: el test que divide a la derecha
Xavier García Albiol no es, ni de lejos, el candidato natural del PP a la Moncloa. Pero el escenario actual, con Alberto Núñez Feijóo sin despegar en las encuestas e Isabel Díaz Ayuso marcada por las sombras judiciales de su entorno personal, convierte su nombre en una hipótesis incómoda. La pregunta de si votarle como presidente no es una encuesta. Es un test de coherencia para toda la derecha.
Hay quien lo ve como un PSOE de derechas: más de lo mismo con otro rostro. Para otros, su estilo de proximidad y su perfil duro en inmigración son exactamente lo que necesita el partido. Un sector de los críticos con la dirección actual le apoyaría sin dudar; otra corriente, más purista, sostiene que si Albiol fuera de fiar ya estaría en Vox. La derecha, otra vez descosida.
El matiz más interesante aparece en la gestión: nadie discute que para Interior serviría mejor que el actual ministro. Pero la presidencia del Gobierno requiere más que mano dura y cercanía con el vecino. Y en el plano económico, el debate se enreda en la inmigración: unos piden flujos que sostengan las pensiones; otros admiten que ningún partido va a frenar la contratación de trabajadores extranjeros porque son los empresarios quienes la financian.
Entre medias, una joya para el anecdotario: alguien suelta que el verdadero presidente de España es el embajador de EE UU en Madrid. Con ese nivel de análisis, la discusión podía terminar de cualquier manera.
El resultado es un retrato sin vencedores. Albiol ni convence ni revienta. Y el PP, mientras tanto, sigue sin nombre propio para el próximo ciclo electoral. A este paso, la hipótesis Albiol quedará en el cajón de las ficciones políticas.