Vox deja VIOGEN fuera del pacto andaluz y prioriza la inmigración
Vox ha vuelto a avalar la exclusión de VIOGEN en Andalucía, según la discusión política que ha generado el pacto entre PP y Vox. Pero la realidad es más matizada: al no tener mayoría, la formación de Abascal no pudo imponer su veto, aunque sí logró centrar el discurso en la prioridad nacional y la inmigración.
El poder limitado de Vox y la prioridad nacional
La negociación del pacto de gobierno andaluz ha dejado claro que Vox, pese a su influencia, no dicta cada ley. La exclusión de VIOGEN del acuerdo no implica necesariamente un veto, sino la falta de apoyos para incluirla. Lo que Vox sí ha conseguido es forzar un giro hacia la prioridad nacional: la protección social debe ir antes a españoles y nacionalizados, según su discurso. Este enfoque se ha traducido en cambios en la legislación de expulsiones y el pacto de migración, a costa de dejar fuera la violencia de género.
Inmigración versus violencia de género: el debate abierto
En paralelo, el debate sobre el gasto público enfrenta dos prioridades. Mientras unos sostienen que la violencia de género no puede quedar relegada, otros argumentan que la prioridad nacional en inmigración es más urgente. Vox ha amenazado con llevar a Juanma Moreno a elecciones si no se avanza en su agenda migratoria, lo que ha condicionado el pacto. El resultado es un equilibrio inestable: la protección a víctimas queda en segundo plano, mientras el control migratorio gana peso presupuestario.
La tensión entre políticas de género y control migratorio seguirá marcando la agenda andaluza. Vox ha demostrado que, aunque no pueda dictar cada ley, sí puede reorientar los debates hacia sus temas clave. El coste económico de esta reorientación está por calcularse, pero el giro ya es visible.