Malas Lenguas chotea a la tertuliana que dice verdades contrastables
¿Cuánto aguantará la tertuliana de derechas en el plató? La pregunta no es retórica: el programa ya ha echado antes a una colaboradora a fuerza de presión. En la última entrega, el equipo de Cintora ha vuelto a optar por el ridículo ante una invitada que, según el relato compartido, estaba exponiendo hechos perfectamente verificables.
No es un caso aislado. La estrategia de desacreditar al adversario señalando su ideología en lugar de rebatir sus argumentos se repite con demasiada frecuencia. Hay quien recuerda que cuando la colaboradora soltaba sus datos, sonaba el grito de «bulo» y le bajaban el micro. Un millón de espectadores, según las cifras que se manejan, asisten al espectáculo de una mesa en la que el presentador ejerce de juez y parte.
El fondo del asunto no es el choteo en sí, que forma parte del guion de la tele política, sino que la mujer a la que se ríe tiene razón en lo esencial. Hay una diferencia entre debatir y humillar, y cuando la humillación recae sobre quien dice una verdad incómoda, el espectador atento acaba preguntándose quién es realmente el número del circo.
El precedente de Marta y la presión continua
No es la primera vez que una colaboradora sale por piernas. Marta, que estaba en el mismo papel, terminó llorando y abandonando el plató. La pregunta ahora es si la tertuliana actual aguantará la misma presión o acabará corriendo el mismo destino. Mientras el share no baje, el circo seguirá con su función. Lo único que cambia es la cara de la víctima, y eso no parece que vaya a cambiar pronto.