Hace algunos años, cuando todavía tenía a mucha más gente engañada y sobretodo para los más jóvenes nos parecía un señor triunfador, le conocí fugazmente en un mobile congress en el que hice unas extras para un operador móvil, básicamente yo solo entregaba acreditaciones y un teléfono de alta gama a hombres y muyer empresarios que iban a una conferencia y luego una charla de este hombrecillo. Así que solo escuchaba en silencio y ese día escuché muchas cosas.
Para empezar, la charla del sujeto superaba lo petulante , vacío , absurdo. No contaba nada, solo era una “supuesta” historia de superación personal, muy egocéntrica e impudorosa, contaba como en un Ironman se ató a la cintura una cuerda con la que literalmente remolcaba a un amigo rellenito que no podía con el reto.
Al acabar, la gente comentaba durante el convite, y realmente se reían de él, aquellas personas con presumible cierto conocimiento económico empresarial realmente lo veían como a un august.
Bueno, el caso es que el hombrecillo se movía saludando y proyectando su estampa de aquí para allá pero nadie le tomaba en serio, digamos que ese día destruyó su poca fruta con aquel despropósito de charla.
Al terminar, estando con mi compañera fuera de la sala, muy jóvenes las dos, se acercó con un libro suyo finito que regalaban, sonreía muy bien y su rollo era “cercano - agradecido” (a nosotras???), entonces ella le dijo ilusionada que si se lo podía firmar, y él lo hizo “encantador” y cuando fue a tomar mi libro para rayarlo también yo inconscientemente se lo aparté y le dije que no hacía falta 😀 o algo así jajajajaja, fue automático y creo que le cortocircuité, le rompí el guión y vi a un crío en sus ojos, sin alma por cierto.
Por cierto, su piel me genera muchísima aprensión. Desde luego lo tiene todo para ser un referente en nuestra moderna sociedad de adormecidos valores.