El ejército español, entre la OTAN y la crisis de Ceuta: ¿para qué sirve?
En plena crisis de Ceuta, con las fuerzas de seguridad desbordadas, la pregunta que muchos se hacían era: ¿dónde está el ejército? La respuesta, según la percepción popular, fue que pidió ayuda al 112. Mientras tanto, las Fuerzas Armadas acumulan 16 misiones internacionales. La paradoja es evidente.
Funcionarios con desfile
La crítica recurrente es que el ejército se ha convertido en un cuerpo de funcionarios que cobra a fin de mes y desfila en los actos oficiales. La ironía sobre «poner la mano» y «pedir la extra» refleja una percepción de que la defensa nacional es un empleo más, no una vocación. La referencia al 23-F, cuando el ejército intentó un golpe de Estado, pesa en el imaginario: algunos consideran que desde entonces las Fuerzas Armadas se han domesticado.
La OTAN como referencia
Otra corriente sostiene que el ejército español ya no tiene autonomía: está subordinado a la OTAN y a los intereses de Estados Unidos. La presencia en misiones internacionales se percibe como un gesto de alineamiento, no de defensa nacional. La pregunta que surge es por qué no se despliega en Ceuta cuando hay tensión migratoria, pero sí se participa en operaciones en el exterior.
El debate sobre su papel
Hay quien defiende que el ejército no puede hacer política, y que su función es exclusivamente la defensa exterior. Pero la realidad de Ceuta, donde la Guardia Civil y la Policía Nacional se enfrentan a los migrantes, deja al ejército en un papel secundario. La sensación de inutilidad se agrava cuando se recuerda que el ejército pidió ayuda al 112 en lugar de intervenir.
El dato que descoloca: el ejército español participa en 16 misiones internacionales, pero en su propio territorio, en Ceuta, no tiene presencia. La pregunta de para qué sirve sigue abierta.