Melilla aguarda en silencio mientras Ceuta copa la atención
Melilla es la siguiente en la lista. Mientras toda la atención mediática se concentra en Ceuta, la otra ciudad autónoma observa el desenlace con la tensión contenida de quien sabe que el siguiente envite puede llegar por su valla. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuándo.
No es solo intuición: la geografía y la política marroquí juegan en contra de cualquier escenario tranquilo. Melilla comparte frontera con el Rif, región con identidad propia -lengua bereber y alfabeto amazigh- y con una relación históricamente complicada con Rabat. Eso, según las lecturas más optimistas, le da un colchón: el Rif no es el Marruecos profundo. Pero también significa que cualquier presión migratoria puede convertirse en arma política. Hay quien lo resume con una expresión inquietante: «Melilla calienta que sales».
En paralelo, el eco internacional del caso Ceuta no tiene precedentes recientes. El Daily Mail dedica artículos diarios, el New York Post registró 251.000 reproducciones en ocho horas con un vídeo y Sky News Australia superó las 140.000 en un día. Un creador neerlandés ha logrado dos millones de visitas en tres semanas y 13.000 comentarios. El triunfo de España en el Mundial ha reforzado el foco: el país está en portada de medio planeta, aunque dentro la sensación dominante sea la de estar solos.
La previsión que circula no es tranquilizadora: el asunto puede alargarse hasta 2027 y más allá, y la valla de Melilla, tarde o temprano, volverá a ser noticia. La cuestión es si España llegará con un plan o con la misma improvisación que en Ceuta. La respuesta, a la vista de lo ocurrido, invita al escepticismo.