2001 se impone a El bueno, el feo y el malo por tres votos
Un torneo de 64 películas repartidas en dos divisiones, seis rondas de votación y una final decidida por el margen más estrecho posible:
101 votos frente a 98. La odisea espacial de Kubrick se lleva el título, pero el verdadero terremoto del cuadro es el segundo puesto del western de Sergio Leone, que arrancó el torneo destrozando a La vida es bella por
50-6 y acabó a tres votos de la gloria. El organizador lo resume sin adornos: «Al final ganó la de los monos».
El torneo nació de una idea simple: seleccionar 64 títulos representativos y cruzarlos en eliminatorias. La selección previa la firmaron dos personas y el resultado, según el balance publicado, fue «lo suficientemente representativa». Lo que nadie anticipó fue el comportamiento del cuadro. La primera gran sorpresa llegó cuando
Mulholland Drive cayó ante El hombre que mató a Liberty Valance en el duelo más votado hasta ese momento, un resultado que el propio organizador califica de «extrañas circunstancias» y que sirvió de espoleta: a partir de ahí el torneo despegó en participación.
El western clásico pincha, el spaghetti arrasa
El diagnóstico del organizador es demoledor para una parte del canon: «El western clásico atraviesa horas bajas y no pienso que vaya a remontar en el futuro». John Ford metió dos clásicos y ninguno llegó lejos. Centauros del desierto cayó en primera ronda. El hombre que mató a Liberty Valance aguantó hasta octavos, donde lo eliminó Los siete samuráis, única muestra de Kurosawa en liza y una de las matagigantes del cuadro: también se cargó Vértigo y solo la ganadora pudo pararla.
Mientras Ford se desangraba, Leone crecía ronda a ronda con una trayectoria que el organizador califica de «impecable»:
56-26 a Alguien voló sobre el nido del cuco, 52-42 a Uno de los nuestros, 77-71 a El Padrino II y 65-59 a El Padrino. Cuatro cadáveres ilustres antes de la final. La explicación que se apunta en el balance es sociológica: en un foro con esta composición, un spaghetti western con Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef «iba a tener mucho apoyo», aunque el volumen final sorprendiera al propio organizador.
Nolan, Wilder y la Nueva Ola francesa, los grandes derrotados
El repaso a los eliminados dibuja un cambio de gusto generacional.
Nolan tenía tres películas seleccionadas y ninguna pasó el primer corte. Billy Wilder, cuatro títulos y solo uno superó la primera ronda: El crepúsculo de los dioses, que cayó poco después. Coppola perdió Apocalypse Now en primera ronda ante Los siete samuráis y vio cómo sus dos Padrinos se quedaban sin el cruce soñado en la final de división.
Los tótems clásicos tampoco salen bien parados. Ciudadano Kane, Doce hombres sin piedad y las dos películas de Chaplin seleccionadas cayeron sin contemplaciones. Godard y Truffaut tuvieron una presencia «prácticamente testimonial». Hitchcock compitió con Vértigo y Psicosis «sin gran resultado», y el organizador confiesa que esperaba bastante más, sobre todo de la primera. La excepción a la quema de clásicos fue Lo que el viento se llevó, que alcanzó las semifinales de división ante Barry Lyndon, y Casablanca, que eliminó a una de las batmanadas de Nolan y batió a la trilogía de los Anillos en un duelo «ajustadísimo» antes de caer ante El Padrino.
El descubrimiento que justificó el tiempo invertido
Entre los damnificados hay una excepción que el organizador destaca como compensación personal:
Cuentos de Tokio, de Ozu, y su intérprete Setsuko Hara. Reconoce que no conocía ni la película ni al director y que el torneo le permitió descubrir «esa maravilla» y a una actriz que desde entonces considera «una de mis diosas cinematográficas». El título nipón acabó decimosexto con 57 votos, un desempeño que el propio balance califica de inesperado.
El vencedor, en cambio, no sorprendió a quien organizó el cuadro. Tenía claro que
2001: Una odisea del espacio iba a llegar lejos porque «goza de muy buena salud»: sesenta años después sigue generando discusiones encendidas y reediciones en formatos nuevos, y sus proyecciones en sala se agotan como un concierto. «Es una película que nos enterrará a todos», sentencia.
La clasificación final y las cifras del cuadro
El podio lo completan El Padrino (316 votos) y Barry Lyndon (202). Por detrás, El Padrino II (192), Lo que el viento se llevó (139), El golpe (133), Los siete samuráis (127), Liberty Valance (112), Matrix (111) y Uno de los nuestros (109). Cierran la tabla Cadena perpetua (95), Taxi driver (89), Psicosis (87), Casablanca (72), Cuentos de Tokio (57), El crepúsculo de los dioses (69) y El club de la lucha (58).
La conversación posterior al resultado derivó hacia otros frentes. Se echó en falta el cine mudo en la selección: el primer Mabuse, Amanecer, la trilogía de los Nibelungos, Buster Keaton, Nosferatu, Griffith o el Hitchcock de la etapa muda. También se apuntó la ausencia de Ben Hur. Y apareció una propuesta concreta para próximas ediciones: un torneo dedicado al cine europeo, además de la idea de una competición centrada en series.
Con estos números sobre la mesa, cualquier predicción sobre el próximo torneo es arriesgada. La única certeza es que el margen de tres votos deja la puerta abierta a una revancha que, viendo la trayectoria del spaghetti, nadie debería descartar.