Los nuevos coches llevan cámara que te controla y no para de pitar
Desde hace unos meses, los coches nuevos están llegando con un equipamiento que divide opiniones: una cámara de vigilancia del conductor. No es una cámara de aparcamiento ni de asistencia, sino un sistema de monitorización (DMS) que escanea el rostro y la postura del que va al volante. Si detecta distracción, fatiga o una mala posición, el coche avisa con mensajes como “Distracción detectada” o “Siéntese”, o, peor, directamente te sanciona.
La experiencia la ha contado un conductor que recogió su Toyota en marzo. Según su relato, el sistema pita por todo. No es que haya infracciones reales, sino que el coche interpreta cualquier movimiento como potencial riesgo. “Parece que más que en un coche vayas en una máquina de pinball”, resume. Y el aviso más surrealista: “Siéntese”, como si pudiera conducir de pie. La sensación de control constante ha llevado a que algunos conductores se pregunten si se puede tapar la cámara o engañarla.
¿Qué pasa si tapas la cámara?
Los primeros análisis apuntan a que tapar el sensor provoca un mensaje de advertencia y, en algunos modelos, puede impedir el arranque. No es una opción viable si quieres usar el coche con normalidad. Otros han probado a colocar una foto del conductor, pero los sistemas modernos detectan la falta de profundidad y lo interpretan como un intento de engaño. La tecnología, lejos de ser un asistente, se ha convertido en un controlador incómodo.
¿Control de seguridad o intrusión?
El debate está servido. Por un lado, la normativa europea empuja a incluir estos sistemas para reducir accidentes por fatiga. Pero por otro, los conductores se sienten vigilados y, en muchos casos, molestos por falsos positivos. El equilibrio entre seguridad y privacidad aún no está claro, y mientras tanto, los nuevos coches pitarán cada vez que mires el móvil o te reincorpores en el asiento.
Con este panorama, la pregunta que queda en el aire es si merece la pena los avisos constantes a cambio de una posible reducción de siniestros. Quienes ya lo sufren tienen clara su respuesta.