Acopio para la cuarentena: del saco de patatas al garrafón de vino
Un forero detalla una lista de la compra de
1.046 euros: 40 kg de patatas, 5 kg de cebollas, bacalao, pulpo, 20 litros de leche y 117 euros en pañales y toallitas. En otra, un saco de patatas de
25 kg, arroz, lentejas, garbanzos, una pata de jamón y un par de botes de vitaminas. La pregunta de fondo, planteada en un hilo de febrero: ¿bastan las reservas de comida y agua para aguantar dos meses sin salir de casa? La respuesta depende de dos partidas que casi nadie apunta en la lista. El agua y el tiempo real de encierro.
¿Cuánto cuesta llenar una despensa para dos meses?
Un forero publica un ticket desglosado partida a partida que suma un total de
1.046 euros para la despensa básica del año y la finca del pueblo. El reparto sorprende por dónde se va el dinero:
- Carnicería: 198,16 €
- Alcoholes: 189,75 €
- Pescadería: 167,54 €
- Pañales y toallitas: 117,00 €
- Papel y celulosa: 70,35 €
Otro participante calcula lo necesario para cuatro personas durante dos meses: carnes y pescados congelados, pasta, arroz, aceite y conservas de todo tipo. Y una tercera, de resistencia pura, añade legumbres secas, leche en polvo, frutos secos, chocolate y un saco de 25 kilos de patatas. El criterio que apunta el autor del mensaje inicial: buscar productos con fecha de
consumo preferente, no de caducidad. No es una regla nutricional, es logística de armario.
El agua, el punto débil de cualquier acopio
Un cuerpo humano aguanta mucho con muy poca comida, pero sin agua la cosa se resuelve en días. Ese es el reproche más repetido contra todas las listas anteriores: se discuten latas de atún y legumbres mientras la partida crítica —garrafas, pastillas potabilizadoras, reservas embotelladas— queda para el final. Hay quien va más lejos y confía en una reserva que muy poca gente puede replicar:
25.000 litros en la piscina de casa, más garrafas en cantidad. Para quien vive donde el grifo depende de una potabilizadora, el plan B pasa por botellas y por hervir.
Comer cuando se cae la luz y se para el suministro
Las conservas no necesitan electricidad. El problema llega con los congelados y con cocinar. De ahí que aparezcan bombonas de butano, barbacoas, carbón, leña, piñas y hasta jabón casero para una cuarentena larga. La lista no es un capricho: es lo que ocurre cuando la nevera deja de enfriar y hay que sostener a cuatro personas durante dos meses.
El calor como desinfectante: una predicción sin verificar
En la conversación se cuela una tesis que entonces sonaba razonable: el calor y la radiación ultravioleta destruirían el virus y, con la llegada del verano, el problema se apagaría solo. Nadie aportó un solo estudio que lo respaldara dentro de ese intercambio. Las temperaturas medias de febrero en Granada —un mes más cálido de lo esperado, con desplome previsto para la semana siguiente— ya desmontaban cualquier certeza estacional. La predicción quedó como lo que era: una intuición.
«Lo subo»: del cachondeo a la reivindicación
El asunto se compara con lo que ya estaba pasando en China, Corea, Japón e Italia. De Venezuela se apunta que la gente tiene reservas para menos de 24 horas. Al mismo tiempo surge el otro frente, el de quienes sostienen que acaparar provoca subida de precios, pánico y escasez frente a quien llena el carro sin necesidad. La discusión se cierra en falso, entre bromas sobre ambientadores, cocinas portátiles y aparatos para purificar agua. Año y medio después, el autor del mensaje original vuelve al mismo sitio con dos palabras: «lo subo». Sus críticos, dice, ahora le dan la razón.
La lista más completa de todas no la firma ningún experto. La firma quien guardó una piscina con 25.000 litros de agua y quien anotó casi 190 euros en alcohol en su compra. Si hubo cuarentena larga, ya sabe con qué brindar.